Embriones en disputa

 
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Cuando Ana Perasso y su marido empezaron el tratamiento para ser padres, jamás se plantearon qué harían si quedaban embriones sobrantes congelados. En cualquier caso, celebraron el hecho de que hubiera una abundante reserva por si ese primer tratamiento no prosperaba o decidían agrandar la familia en un futuro. En el quinto intento se produjo el esperado embarazo. Pero meses después de que naciera su hijo, la pareja se disolvió.Pese a eso, Ana, que siempre supo que iba a implantarse esos embriones sobrantes -habían quedado cinco-, le comunicó la decisión a su ex marido. Lo que siguió fue una larga y dura disputa que terminó en los tribunales."Él nunca estuvo de acuerdo y tenía varias razones para no seguir adelante. Pero yo tenía las mías -recuerda-. Quería rescatar a mis hijos de ese estado de embrión congelado e implantármelos. Sentía culpa, no podía abandonarlos. Y tuvo que intervenir la Justicia para autorizar la implantación de los embriones", relata Ana, que, tras cuatro años de pelea legal, logró a fines de 2011 un fallo favorable y pudo transferírselos.De los cinco embriones que habían quedado, dos ya estaban sin vida y los otros tres no prosperaron. Pero a pesar de no haber logrado el embarazo, Ana siente que hizo lo correcto. "Estaba recibiéndolos y dándoles el lugar que ellos estaban esperando y era en el seno materno. Fue una larga lucha ganada; nunca voy a olvidar toda la energía e ilusiones volcadas en aquellos hijos tan buscados, tan defendidos y tan queridos que pude haber tenido. Hoy tengo sólo uno, y es lo mejor que me pasó."El caso de Perasso no es aislado e hizo visible un problema que ya se empieza a plantear con frecuencia en los centros de fertilidad donde se realizan estos procedimientos y en los que, se calcula, hay unos 12.000 embriones criopreservados.Si bien no todas las ex parejas dirimen en la Justicia qué hacer con los embriones sobrantes -de hecho, antes de iniciar cualquier procedimiento, los centros exigen firmar un consentimiento en el que se especifica quién decidirá sobre el destino de esos embriones-, es un creciente tema de conflicto entre ex parejas y de debate entre aquellas que siguen juntas, pero que ya cumplieron su deseo de ser padres y tienen esa reserva en stand by.En medio del vacío legal y en tiempos en que parejas cada vez más jóvenes deciden criopreservar embriones, la potestad sobre ellos cuando el vínculo se acaba suma así un nuevo tipo de conflicto en las disputas que rodean toda separación, lo que...

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