Las glorias del Ejército

Autor:Juan José Mosca
Páginas:107-109
 
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107 LAS GLORIAS DEL
EJERCITO
Ni bien me hice cargo del Juz-
gado, el primer domingo siguiente a
la asunción, tuve el primer caso
delicado. Había ido a la casa de un
amigo en City Bell, previo aviso a la
guardia de los tribunales penales,
cosa que siempre hice cuando es-
taba de turno. Al promediar la tarde
recibo un llamado telefónico de la
Comisaría Primera de La Plata co-
municándome que había ocurrido
un homicidio y que el autor era un
teniente coronel que se había pre-
sentado en esa seccional y entre-
gado su arma.
De inmediato me hice presente
en la dependencia y allí fui informa-
do por el comisario que el detenido
le había manifestado que debía re-
tirarse para presentarse ante sus
mandos naturales. No permití que
se retirara, formalicé su detención y
lo incomuniqué. Al día siguiente lo
indagué.

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