El ejemplo que nos da la Justicia brasileña

No hace mucho, se viralizó en redes sociales una frase que señalaba que mientras ya tiene dos expresidentes en prisión la Argentina tiene otros dos en el Senado. Hacía referencia a , condenado a más de 12 años de prisión -aunque el Superior Tribunal de Justicia la acaba de reducir a 8 años y 10 meses- por corrupción y blanqueo de dinero, y a , detenido recientemente en el marco del Lava Jato, en el que se investiga a exfuncionarios y empresarios por sobornos a cambio de contratos públicos.Cuando se compara el avance de las causas judiciales por corrupción en la Argentina y en Brasil, el contraste hasta el momento es de tal magnitud que obliga a plantearse las razones de tan grandes diferencias. Más apropiado sería preguntarnos por qué nuestras investigaciones no avanzan decididamente como allá, sino que languidecen en medio de ocasionales espasmos.Quizá lo que ha venido sucediendo desde mediados del año pasado con la investigación ya conocida como la de los cuadernos de las coimas, en la que la Justicia ha comenzado a tomar las medidas que corresponden, sea el comienzo de un cambio. Esperemos que con el ejemplo del país hermano continúen a fondo las investigaciones y, respetando todas las garantías, se produzcan las condenas en los casos que lo ameriten.Pocos ejemplos bastan para apreciar la disparidad. En Brasil, el gigantesco y escandaloso caso del pago y cobro de coimas conocido como comenzó hace cinco años y el expresidente Lula da Silva fue condenado en dos instancias por haber recibido un lujoso departamento en compensación por beneficios otorgados a una empresa constructora. Lula cumple prisión efectiva desde abril de 2018.En la Argentina, en los últimos días, fuentes de los tribunales federales admiten que algunas investigaciones por corrupción entraron en un compás de espera frente a la incertidumbre que domina el escenario electoral.La expresidenta se encuentra procesada en 11 causas judiciales y suma cinco pedidos de prisión preventiva, pero la falta de voluntad política de la mayoría del Senado para quitarle los fueros parlamentarios impide su detención. Se trata de un criterio parlamentario que desvirtúa el sentido que otorga el espíritu de la Constitución a esos fueros, que es proteger a los legisladores para que sus opiniones no se vean condicionadas y no para que utilicen los fueros como un escudo de impunidad.Otro expresidente y actual senador nacional, , ha sido absuelto hacia fines del año último en la causa por el...

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