Presentación La influencia del doctor Eduardo Moreno Dubois en la cultura jurídica de Mar Del Plata

Autor:Augusto M. Morello
Páginas:4-16
RESUMEN

I. Semblanza. Los rasgos -perennes- de la juventud II. La obra III. El mensaje

 
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I Semblanza. Los rasgos -perennes- de la juventud

El doctor Eduardo Ernesto Moreno Dubois fue un apasionado por la Justicia y el Derecho, sobre todo el Derecho civil y también el procesal. Bastaba plantearle un problema jurídico para que su espíritu, habitualmente jovial y dispuesto a la broma de buen sello, se transformara y se revistiera de preocupada seriedad. Se entregaba entonces al estudio con todas las potencias de su intelecto y no se detenía hasta agotar el tema y exponerlo con esa claridad alabada por Segovia, como una de las virtudes del jurista. Diríamos que era una consecuencia de sus sentimientos religiosos porque como dicen los Libros Santos, Dios ama la Justicia y el Derecho .

Tanto en el ejercicio profesional, al igual que en las funciones que desempeñó en los Tribunales de Justicia, como en la cátedra de Derechos reales en la Facultad, y en sus obras, se evidenció cual artesano -orfebre- lúcido, afanoso, investigador metódico, laborioso y objetivo. Un verdadero científico en su materia.

Fue respetuoso de la ley, pero no su esclavo. Sabía que empleando los métodos de interpretación, sin desdeñar a ninguno, al jurista que busca imparcialmente el camino, aun sin apartarse de las normas, le es dado obtener las soluciones más valiosas y humanas. Porque comprendía de manera superlativa que el Derecho está al servicio de la promoción del hombre y de todos los hombres -sin exclusiones-, y no a la inversa 1. Page 4

No era ajeno a su versación filosófica el parentesco cercano de las disciplinas que cultivaba, con la paz social y con el ejercicio de una libertad responsable. Su fina conciencia de los deberes de la solidaridad y del amor al prójimo lo llevó a investigar y a prestigiar el instituto de la adopción, por el que tenía y sentía especial apasionamiento. Muchas de sus soluciones encontraron eco legislativo, mientras otras, no menos justas ni atinadas, aguardan ser recogidas y figuran en algunos proyectos de reforma, particularmente las que responden a una concepción funcional y operativa de la familia, destacando que el vínculo filial es más que una relación de sangre, una expresión del amor humano.

Había captado lo que estampara Lerminier en 1830: el Derecho es la Vida ; significando que su rol es el de custodiar y preservar a la persona humana, sin discriminar en perjuicio de ninguna de ellas.

Todo lo que emprendía -¡y cuánto fue!- lo abordaba con alegría deportiva, entrega cabal y raro fervor, contagioso, dinámico, urgido por materializarlo en su hora adecuada.

  1. Sin querer hemos destacado los rasgos definitorios de su polifacética y sugerente personalidad, al deslizar verbos caros a ella: ser risueño, entusiasta, ganar amigos -tenerlos- y abrirse al amor. Viene entonces a nuestra memoria un memorable ensayo de Ortega y Gasset, en el que se recogen las palabras que pronunció en la sobremesa de un mediodía de 1925, en la famosa Residencia de los Estudiantes de Madrid, dirigiéndose a los jóvenes allí reunidos, y con las que dibujó, deliciosamente, los atributos que con lujuria adornaron la figura del inolvidable doctor Moreno Dubois, a saber: la risa, la amistad, el amor, y el entusiasmo que, si los rememoramos, nos ayudarán a ser fieles a nuestro propósito 2.

    Señalaba el ilustre pensador español que en cada edad la vida toma una forma peculiar que necesita de sus virtudes afines, las que también concurren a establecer los imperativos morales que posibilitarán que ese hombre llegue a plasmarse a través de la voluntad de su propia existencia y, al cabo, llegue a ser lo que es . Page 5

    Y a partir de esa idea medular inicia su meditación por el principio:

    Ríe -por ahí tienes que comenzar-. Los escolásticos, buscando algún rasgo exterior que fuera exclusivo del hombre y ajeno al animal, sólo hallaron éste: la risibilitas, la capacidad de reír. Luego vendrán los años que acumularán sobre nosotros amarguras y desazones, acritudes y fracasos; poco a poco el corazón se irá obliterando, se irá cerrando para no dejar entrar sino lo que es conveniente y útil para el negocio o para la ambición. Como esto es fatal, procurad que os llegue la madurez cuando tengáis bien llenos de risa los sótanos del alma. Porque ella nos prepara a entrar en trato con las cosas: el preocupado, el hosco, no deja que llegue nada dentro de su campo visual -huye de hombres y cosas de antemano, hostil a todo no acierta a mirar nada-. Un alma que ríe, que ríe hasta el fondo de sí misma, es un alma sana y limpia: cuando algo dentro de nosotros se resista a entrar en la danza de la risa desconfiad de ello: es seguramente algo torvo, algo enfermizo -tal vez una envidia, una acrimonía, una turbia emoción-. La delicadeza de los griegos advirtió ya esta transparencia del alma risueña y por eso cuando imaginó a sus dioses les dio como atributo el reír inextinguible. Sobre nosotros están las nubes donde Júpiter hace rotar los truenos, pero sobre las nubes puso Homero el Olimpo donde sólo ruedan las carcajadas. Del mismo modo que abre nuestros labios, abre la risa las puertas de nuestra conciencia y la dispone a verterse sobre el mundo 3.

    Sin embargo, no basta la risa, porque vivir, es hacerlo con los otros y las cosas: la risa nos orienta hacia fuera, nos prepara a recibir lo exterior pero es resbaladiza. Va de objeto en objeto rumoreando como un torrente primaveral. No necesitamos que nuestro corazón se detenga fijo en cada cosa, la absorba, la aprenda. Esto hace la amistad . Y es aquí de acotar que la pura conexión de la amistad no suele nacer sino en la juventud. La amistad se engendra en largas conversaciones que no versan sobre nada utilitario, sobre industria o sobre ciencia; los amigos hablan de sí mismos y van mostrándose trozos de su espíritu y va aprendiendo el uno que el otro es también un yo, por tanto, con los mismos derechos que uno a sí mismo se otorga. La amistad enseña el respeto a las demás cosas Page 6 porque en ella hacemos el admirable descubrimiento de que sobre la tierra no sólo hay uno, el yo, sino que hay otro, el tú 4.

  2. De inmediato el autor de La rebelión de las masas, profundizará su reflexión señalando con un muy cargado énfasis que la juventud necesita la pedagogía del amor 5, brindándonos el lugar para, sobre este particular y en el espejo de la trayectoria de Moreno Dubois, no silenciar una criteriosa acotación del inolvidable bastonero de los Abogados de La Plata y finísimo escritor, el doctor Ceferino Merbilháa, quien gustaba marcar: la valía del hombre se mide por dos coordenadas que son el amor que despierta en los demás y el número de las obligaciones que asume .

    Al brincar hacia el amor y envuelto en la plena luz de nuestro espíritu que nos revela en el otro -en el amado- sus más delicados detalles, este ser nos devuelve o presta, con la misma intensidad, esa fuerza que es también una fuente de enseñanza y, entonces, parece que nada puede superar la virtud del amor. Sin embargo, proseguirá Ortega y Gasset, esa transmigración es preciso ampliarla, con lo que llegamos a ese cuarto don que sin avaricia definía a Moreno Dubois de pies a cabeza: el amor hacia todas las cosas, que es el entusiasmo 6.

    El querido y recordado amigo fue el paradigma de esa virtud: ánimo constante en verter a manos llenas y en toda su pureza de vida, pidiéndole siempre, a ésta sobre el ayer un mañana, sobre las viejas ideas, las nuevas, las de recambio . El gran vector: no parar de hacer.

  3. Por eso, nos parece que en Moreno Dubois se radicaron las cuatro virtudes, que lo mantuvieron joven y empujador: la risa sobre el corazón y en la danza de los labios, la amistad que supo privilegiar con hidalguía, y, abrevando en la fuente del amor, su entusiasmo que multiplicó por doquier. Todas se manifestaron en él con inusual irradiación.

II La obra

De su fructífera producción, destacarnos ante todo el tomo dedicado a Sucesiones en Examen y crítica de la reforma del Código Civil, Page 7 en colaboración con Wenceslao Tejerina, bajo la coordinación del doctor Néstor Portas y de quien escribe, análisis que tanto contribuyó al estudio del nuevo aspecto que presentaba el Código Civil, luego de esa integral modificación. En la Revista El Derecho publicó cincuenta y...

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