¡No a la economía casino!

RESUMEN

La creciente precarización en las condiciones de vida y de trabajo de millones de trabajadores y trabajadoras en todo el mundo constituye una de las principales causas de la crisis

 
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Confederación Sindical Internacional (CSI)

Foro Social Mundial Belém do Para, Brasil, 27 de enero – 1 de febrero de 2009

La creciente precarización en las condiciones de vida y de trabajo de millones de trabajadores y trabajadoras en todo el mundo constituye una de las principales causas de la crisis a la que nos enfrentamos actualmente. La crisis que vivimos es ante todo una crisis de la justicia redistributiva, que ha desfigurado la economía mundial. La crisis financiera, escalafón de un largo proceso de financialización de la economía, ha venido a insertarse en una coyuntura ya de por sí difícil, tanto en el norte como en el sur.

Los países en desarrollo registran un enorme déficit de trabajo decente, que sus economías en crecimiento no consiguen cubrir. A esta crisis de empleo decente se viene a sumar la carestía de la vida y los efectos de la crisis alimentaria mundial, dando como resultado situaciones de pobreza endémica. Los países industrializados tampoco se quedan a la zaga. Así pues, el número de trabajadores pobres se ha multiplicado en Estados Unidos en el transcurso de los ocho años de la Administración Bush. En Europa la moderación salarial, pese a un aumento de la inflación y de la productividad, ha hecho que disminuya el poder adquisitivo de la población.

Prácticamente todos los países experimentan una precarización de las condiciones de empleo, la informalización de la relación de trabajo y una desregulación del mercado laboral. La crisis que vivimos concierne sin lugar a dudas la pobreza, pero también y ante todo es una crisis de desigualdades que se han vuelto insostenibles, no sólo desde el punto de vista social, sino también desde el punto de vista económico. Las políticas neoliberales de estos últimos veinte años han llegado al límite: por los canales de transmisión aquí descritos, los trabajadores/as empobrecidos no consumen lo suficiente como para mantener la economía.

Los Estados Unidos son el primer consumidor mundial y la reducción del poder adquisitivo real de su clase media tiene repercusiones más allá de las fronteras. El nivel de consumo elevado en Estados Unidos consiguió mantenerse no tanto gracias a los salarios sino mediante el endeudamiento de los hogares, y los trabajadores estadounidenses se endeudaron más de lo que sus ingresos les permitían. La facilidad para la obtención de créditos hipotecarios, particularmente para las familias más pobres, a través de los denominados subprimes reposaba en unos precios de la vivienda artificialmente...

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