Se duplica el número de empresas españolas 'desokupas' desde la pandemia

"Una mañana, alguien llamó con fuerza a la puerta de entrada", dice Mariana. "Había 20 hombres grandes afuera. Dijeron que tenía la opción de irme con el dinero que podían darme. Y si me negaba, me dijeron que estarían afuera de mi puerta todos los días con perros. 'No te vamos a dejar entrar o salir ', dijeron".

En España, la actividad de las empresas dedicadas a intermediar con inquilinos para que abandonen o desalojen una vivienda, comúnmente conocidas como "desokupas", se ha incrementado desde la pandemia . Si en 2019 eran tres las que operaban en Madrid (Desokupa, Fueraokupas y Desokupa Express, alguna operativa desde 2014), ahora se contabilizan hasta nueve, con la incorporación de Desokupamos, Rekupera, Desokupa y Recupera, Servi-Okupas o Bastión Desokupación. Buena parte de este sector relativamente joven está rodeado de mala fama por sus prácticas agresivas . Consultados los datos del Ministerio del Interior, desde marzo de 2020 se han denunciado 76 casos de acoso inmobiliario en la región, aunque no se especifican cuántas denuncias están relacionadas con estas empresas.

Para captar a sus clientes arovechan la lentitud de los tribunales. Los principales usuarios de este tipo de servicios son las inmobiliarias que prefieren usar este sistema paralelo a la justicia sin interponer denuncia para evitar el decreto antidesahucios vigente.

Una de las últimas en aparecer es Bastión Desokupación, contratada por Clikalia este verano, una inmobiliaria de compraventa exprés de inmuebles. Estas últimas semanas varias familias de Usera, Carabanchel y Parla han recibido visitas de hombres vestidos de negro y fuerte complexión física, que actúan con plenos derechos de representación de la empresa, según ellos mismos afirman.

Daniela, nombre ficticio, de 44 años, ha sido víctima de sus actuaciones. Se instaló en 2018 con su marido y su bebé de entonces un año en su piso de Carabanchel firmando un contrato de alquiler que resultó ser falso. El dueño real del inmueble, un fondo de inversión vinculado a Bankia, terminó denunciando y hubo dos intentos de desalojo, el último el 27 de abril, que se paralizó por el decreto contra los desalojos que entró en vigor durante la pandemia.

Lo que parecía una solución en realidad agravó el problema. Su abogado le explicó que había sucedido lo peor: su piso había pasado de manos de Bankia/Caixa a Clikalia, tras haber comprado el inmueble a la entidad. La situación se volvió perversa: el actual propietario no...

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