Dos aros y cinco lápices: un precursor de la justicia restaurativa como respuesta al 'robo' en un taller de circo

Autor:Joaquín Areta - Guadalupe Gárriz
Cargo:Lic. en Psicología - Lic. en Artes Plásticas y Lic. en Psicología
Páginas:92-110
RESUMEN

Aquí los autores describen una experiencia que transcurre dentro del dispositivo de trabajo implementado por el proyecto PAMPARES. El punto de partida es la desaparición de material de trabajo (2 aros y 5 lápices) en un taller de circo al que concurren niños y niñas de un barrio periférico de la ciudad de Tandil. Tanto el dispositivo implementado por las coordinadoras del grupo como la producción ... (ver resumen completo)

 
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DOS AROS Y CINCO LÁPICES: UN PRECURSOR DE LA JUSTICIA
RESTAURATIVA COMO RESPUESTA AL “ROBO” EN UN TALLER DE CIRCO.
Por Lic. Joaquín Areta
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y Lic. Guadalupe Gárriz
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Aquí los autores describen una experiencia que transcurre dentro del dispositivo de
trabajo implementado por el proyecto PAMPARES. El punto de partida es la
desaparición de material de trabajo (2 aros y 5 lápices) en un taller de circo al que
concurren niños y niñas de un barrio periférico de la ciudad de Tandil. Tanto el
dispositivo implementado por las coordinadoras del grupo como la producción de los
niños, son analizados a la luz de los parámetros de la justicia horizontal.
La discusión pone de manifiesto que si bien la experiencia cumple con todos los
parámetros de la justicia horizontal descripta por Nils Christie (2004), no puede
definirse como justicia restaurativa, al menos en su forma más común. Se la
considera un ejemplo ilustrativo de cómo a través de la implementación de
parámetros restaurativos puede deslegitimarse la concepción del delito y sus
derivados estigmatizadores favoreciendo un proceso de implicación subjetiva en los
infractores y miembros del grupo.
Palabras clave:
Justicia horizontal justicia restaurativa responsabilidad reparación asimetría
adulto-niño.
Introducción
En cualquier experiencia institucional con grupos de niños se corre el riesgo de caer,
como coordinadores, en posturas de desconsideración de la infancia. Este riesgo se
debe a una situación de partida general: la presencia de adultos y niños en un
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Lic. en Psicología
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Lic. en Artes Plásticas y Lic. en Psicología.
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mismo espacio institucional. La asimetría entre el adulto y el niño es tan abismal en
términos de autoridad, posicionamiento institucional, experiencia y tamaño, que
muchas veces los excesos cometidos en pos de una “puesta de límites” redundan en
un avasallamiento del respeto por el niño como un sujeto que también tiene algo
para decir, un sujeto deseante.
Pero una “puesta de límites” como lo señala Bleichmar (2008) no es necesariamente
un organizador, y corre el riesgo de ser una expresión de esta asimetría autoritaria.
Todos, o casi todos, quienes han sido educados en instituciones de la sociedad
occidental conocen ese riesgo, el riesgo del exceso
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. El riesgo de que el adulto
adopte una posición de exterioridad respecto del acto reprochable perpetrado por el
niño. Un ejemplo ilustrativo de ello es el caso de la estigmatización de los niños
“conflictivos” en que cualquier acción de su parte es interpretada por la institución
educativa como un suceso de que ya se sabía que acontecería. Se crea de este
modo un durísimo cinturón de hipótesis ad-hoc en que cualquier acción del niño es
interpretada a la luz de ellas o transformándolas para que parezcan explicativas,
reforzando la asimetría entre la concepción del adulto (detentor de las hipótesis,
detentor de la racionalización acerca del malestar de ese niño) y la del niño. El niño
se torna invisible como partícipe y responsable de su acción. Es, en tal caso,
sancionado, estigmatizado, pero la acción de estigmatizar, de congelar una
significación degradante de ese sujeto, no es sancionada en el adulto. ¿Por qué?
Porque es el que detenta la verdad positiva, el que instaura una ley que imparte pero
no cumple, como si dijera: no podrás hacer tal o cual acto, pero yo sí puedo hacer
que los demás te conciban de un modo que no podrás eludir.
Allí reside la diferencia que establece Bleichmar entre la puesta de límites y la
construcción de legalidades. Este último término es el que el psicoanálisis ha
conceptualizado como legalidad simbólica. En términos generales diríamos que es
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Para Lloyd de Mause (1974) la historia de la infancia consiste en la historia del maltrato de la
infancia, con lo que más que un riesgo se trataría, en sentido histórico, de una metódica forma de
asimetría y abusos en la sociedad occidental.

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