Djokovic, el campeón que responde a las dificultades

 
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"Si quiero lograr el título, definitivamente tendré que estar en lo más alto de mi juego. Porque Roger (Federer) siempre te obliga a más." Las palabras de Novak Djokovic, horas antes de la definición de Indian Wells, el primer Masters 1000 de la temporada, no parecieron de compromiso; todo lo contrario. El serbio, cuidadoso y consciente de que se enfrentaría con una leyenda aún hambrienta a los 33 años, vislumbró con claridad el compromiso que tendría por delante. No falló ni un ápice. Porque Nole y el suizo se llevaron a los límites físicos, se desafiaron mentalmente y se arrinconaron con tiros fabulosos, pero fue el número 1 quien alcanzó la victoria, por 6-3, 6-7 (5) y 6-2, en 2h17m.

Djokovic, defensor del trofeo en el desierto californiano, se lució en el primer set. Neutralizó al gran Roger con una defensa asombrosa, basada en su elasticidad y capacidad atlética. El número 2 del mundo, irritado ante semejante muro rival, debió intentar grandes tiros en cada peloteo y así fue como cometió 13 errores no forzados. Además, Nole, en ese parcial, se cimentó en su servicio: ganó el 100% de los puntos logrados con el primer saque. Arrollador.

Cuando Djokovic quebró el saque del ganador de 17 Grand Slam en el tercer game del segundo set, adelantándose 2-1, la final parecía sentenciada. Sin embargo, envalentonado por el grito del público y con el orgullo sentido en la raqueta, Roger se serenó y empezó a golpear cada vez más profundo, logrando desestabilizar a Djokovic, que en uno de los cambios de lado fue tomado por la TV con la mano derecha muy temblorosa, seguramente producto de semejante tensión. Federer quebró el servicio rival y el set quedó 4-4. Encendidos, llegaron al tie break y, cuando otra vez parecía que Djokovic se adueñaba del parcial, insólitamente falló en su saque, cometiendo tres doble faltas.

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