La división político-administrativa en Cuba.Mirada retrospectiva.

Autor:Caridad Jiménez Morales
RESUMEN

Múltiples han sido los autores e historiadores que dedican o han dedicado su investigación a la Historia de Cuba

 
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Múltiples han sido los autores e historiadores que dedican o han dedicado su investigación a la Historia de Cuba, aportando valoraciones en las esferas económica, social, política, jurídica, geográfica, estadística, en fin, multifacética; sin embargo muy pocos han concentrado su ojeada histórica al tema ya referido. Este material histórico aporta una sistematización de la información que de forma dispersa aparece en Archivos y en pocas bibliografías que han dedicado su atención a la evolución en Cuba de las diferentes divisiones político- administrativas.

Nos acogemos a la periodización más difundida por la historiografía cubana, asumiendo los períodos más tradicionales, por entender que no existe contradicción alguna con los elementos tenidos en cuenta para la definición de los mismos y las estructuras político- administrativas, asociados con la toma del poder político por las diferentes clases dominantes, con las luchas de clases de la sociedad cubana, sus diferentes intereses, que para nada se desligan de las condiciones económicas del país, y que son decisivas para la determinación de un tipo u otro de división político- administrativa. Los períodos o etapas son: Etapa Colonial (1492 - 1898), Etapa de la República Mediatizada (1899 - 1958) y Etapa Revolucionaria (1959 – 1976).

Período Colonial

El 27 de octubre de 1492 arribaron a las costas cubanas las tres primeras naves europeas que, bajo el mando de Cristóbal Colón, habían llegado, poco antes, el 12 de octubre, al que sería llamado Nuevo Mundo. Esto ocurre en la época histórica de la creación de las grandes rutas comerciales y del inicio de la conformación del mercado mundial que tuvo a Europa como centro y al resto del planeta como periferia o como zonas marginadas.

Cuba entró en contacto con esa Europa en condiciones totalmente desventajosas para su población aborigen, pues a pesar de que los objetivos iniciales del desembarco castellano no parecían ser de penetración y ocupación del territorio, debido a las potestades limitadas que tenía Velázquez, que no estaba autorizado ni a repartir tierras, ni a otorgar encomiendas, lo cierto es que rápidamente se extinguieron muchos aborígenes.

El primer bojeo completo de la Isla de que tenemos información, lo llevó a cabo Sebastián de Ocampo, alrededor de 1509, recorrió la costa norte desde Maisí a hasta San Antonio, y la costa sur de San Antonio a Maisí, empleando ocho meses para ello. A mediados de 1509 Don Diego Colón, hijo del descubridor, llegó a Santo Domingo como Gobernador de las Indias, optó por designar a Diego Velázquez para la empresa, firmando con el Virrey un asiento o contrato que lo investía de poderes para dirigir la ocupación de Cuba como adelantado y teniente de aquél, se comprometía a costear la expedición, bajo la promesa de que la Corona le pagaría los gastos que hiciese.

Velázquez actuó en Cuba desde su desembarco como autoridad única, asumió el cargo de Gobernador de la Isla. El rey desde 1513 lo tituló: "Nuestro Capitán y Gobernador de la Isla", complacido con su actuación le confirió también el cargo de repartidor de Indios. Así fue, como se pudo iniciar el verdadero proceso de colonización y se fundaban los pueblos en Cuba, tal como los generales romanos Julio César y Augusto César, los habían fundado diez y seis siglos antes en España1.

A raíz de la colonización no hubo por parte de las autoridades españolas gran preocupación por las divisiones territoriales, y sólo se concretaron entre los años 1511 - 1515 a fundar Villas, tales como: Nuestra Señora de la Asunción, en la región de Baracoa, San Salvador, en Bayamo, Santísima Trinidad, Sancti Spíritus, Santa María de Puerto Príncipe, Santiago de Cuba y San Cristóbal, en La Habana, (Ver Mapa No. 2), siendo éstas las siete fundadas y el núcleo central de su organización política. El conquistador de Cuba, Velázquez, en las poblaciones donde fundaba las villas, implantaba un rudimentario organismo de administración local, el Cabildo.

El Cabildo fue un organismo de administración local, tomado del viejo régimen municipal castellano, que constituyó una transcripción bastante fiel, vigorizado por las nuevas características del territorio conquistado y que ha prolongado su vigencia bajo diversas formas de gobierno. Revisadas las leyes de la Recopilación de Indias2 (Libro IV, títulos V, VI y VII) se puede analizar cuáles eran las instrucciones para establecer un sistema de órganos en las nuevas estructuras estatales que se creaban.

Observamos que se establecían los límites para la extensión territorial de cada Villa, luego de la determinación de un lugar saludable3 para fijar la plaza pública, como el primer punto de referencia del poder político, se exigía que debieran tener cuatro leguas cuadradas de extensión, delineadas en cuadrilátero, mediando siempre cinco leguas entre un pueblo y otro. En el centro de la plaza se ubicaba la Cárcel, el Mercado, la casa del Gobernador y el Ayuntamiento, reflejo del centro de absoluto poder y centralización de las funciones ejecutivas, legislativas y judiciales.

A principio de la conquista toda la Isla formaba una provincia sujeta en todos los ramos de la administración al mando de los Gobernadores, conforme a dicha concepción se establecieron las primeras poblaciones, y con la creación de las villas se perseguían varios propósitos; en primer lugar, crear la base legal, organizativa y política en cada región, lo que se lograba al establecerse en cada acto de fundación, la institución del municipio; en segundo lugar, garantizar la concentración y permanencia en el territorio de un núcleo conquistador mediante la vecindad; el tercer objetivo, era el reparto de indios, tierras y minas, sólo obtenibles con la condición de vecino; y por último, para la creación de la red poblacional, las villas debían establecerse en lugares que fuesen centros de expansión de la conquista al Continente y , después, núcleos abastecedores de dichas regiones y de nexo comercial con La Española y Europa.

La fundación de las Villas en Cuba demostró el carácter definitivo de los asentamientos y la penetración de la concepción de la colonización por vecindad, conforme con los derechos de vecindad se hicieron los primeros repartos de tierras entre los conquistadores, y éstas fueron concedidas en usufructo y perpetuidad, y en relación con el orden jurídico, sobre la tierra sólo se tenía derecho de posesión, no de propiedad4.

Desde inicios de la colonización española, el monto de la población indígena se estima alrededor de las cien mil personas, aunque algunos autores actualmente por otras evidencias la hacen aumentar hasta quinientos mil. Esta población originaria prácticamente desapareció y para la mitad del siglo XVI se considera que la población indígena oscilaba entre tres mil y cuatro mil apalencados. Durante los cuatro siglos de dominación colonial, la variable fundamental de crecimiento de la población cubana fue la inmigración forzosa, proveniente de más de un millón de esclavos africanos y alrededor de ciento veinticinco mil chinos, no pocas veces en estudios históricos se calificó a Cuba como un “país de inmigrantes”5.

La Corona siempre consideró las tierras descubiertas como una prolongación de su propia tierra y a sus habitantes como súbditos de la Corona. Las primeras tierras repartidas en la Isla a sus primitivos pobladores fueron las concesiones de tierras realengas que hicieron los Cabildos. A cada uno de los Tenientes que mandaban en las Villas, se le asignaba porciones de terreno con arreglo a los pocos conocimientos topográficos de aquella época. Todo ello, aparece reglamentado en la Real Cédula de 15236 (Libro IV, Título VII, Ley Primera de la Recopilación de Indias) y la que Felipe II reprodujo en la Ordenanza de 1573, en dichas normas se regula el modo de fundar las poblaciones en todos sus detalles, así como sus órganos gobernantes.

Por supuesto, los asentamientos se hacían en los lugares más beneficiosos a los intereses de la Corona, de manera que se aseguraran sus fines políticos y militares, obteniendo posiciones de fuerza que les permitiera un más rápido sometimiento de la población aborigen, con la consecuente explotación y enriquecimiento.

Aunque no se conocen bien las áreas que comprendían las diferentes Villas que fueron fundadas en la Colonia, pudiéramos compartir el criterio del Doctor en Ciencias Pedro Cañas Abril7, cuando a partir de la distribución geográfica de las mercedes de tierras, estimó una extensión territorial total de 110 920 Kilómetros Cuadrados y distribuido en la Isla de la siguiente manera: La Habana.- (34 500), Trinidad.- (4 300), Sancti Spíritus.- (14 000), Puerto Príncipe.- (20 000), Bayamo.- (15 000), Santiago de Cuba.- (6 700), Baracoa.- (10 500) e Isla de Pinos.- (5 900).

A pesar de que todas las Villas contaban con Cabildo, escudo de armas y título de ciudad, sólo tres (La Habana, Bayamo y Santiago de Cuba) presentaban alguna consistencia, conforme a la cantidad de habitantes. Para principios del Siglo XVII La Habana tendría, tal vez, de tres a cuatro mil habitantes; Bayamo, unos mil quinientos y Santiago de Cuba, menos de mil. En las restantes Villas existían inciertas agrupaciones de bohíos de adobe y...

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