Discurso del ex Ministro de Justicia de la Nación e integrante del Tribunal que juzgó a las juntas militares

Autor:Ricardo Gil Lavedra
Páginas:6-8
 
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Discurso del ex Ministro de Justicia de la
Nación e integrante del Tribunal que juzgó a
las juntas militares, Dr. Ricardo Gil Lavedra
Me resulta importante que la
invitación provenga de la DAIA y que
se realice en la Facultad de Derecho.
De la DAIA, en cuanto significa una
historia ligada a la lucha por los
Derechos Humanos, significa una
historia que ha dado la carta de
ciudadanía a la expresión de genocidio
en el mundo contemporáneo; y la
Facultad de Derecho por el brutal
contraste que reporta estar en la casa
de las leyes recordando el acto más
ignominioso de afrenta hacia el estado
de derecho y la juridicidad.
Dentro de pocos días, el viernes,
vamos a recordar los 30 años
cumplidos del Golpe Militar del 24 de
marzo de 1976, cuando las Fuerzas
Armadas se apropiaron del poder
derrocando al Gobierno constitucional
de María Estela Martínez de Perón. No
fue el único Golpe. La Argentina
padeció desde septiembre de 1930,
varios más: el de 1943, el del ‘55 -que
derrocó al General Perón-, el de 1962,
el 28 de junio que va a cumplir 40
años -que derrocó al presidente Illia-.
Argentina, durante cerca de medio
siglo, padeció un ciclo recurrente de
alternancia de Gobiernos civiles y
militares; y, debo decirles, que yo nací
en ese siglo; nací, me crié, estudié, me
desarrollé en el medio de esa sociedad
en la cual hablar de política o de los
políticos era mala palabra. Era el
símbolo de la corrupción, de la
ineficacia, de las componendas y las
Fuerzas Armadas eran miradas, en esa
suerte de ideario propagandístico,
como la reserva moral de la patria,
como los custodios de los verdaderos
valores de la constitución, como el
peñón incorruptible en el cual había
que confiar.
Porque debemos ser sinceros en este
recordatorio; no es posible hacer
lecturas facilistas ni cómplices de la
historia. No pudieron existir en la
Argentina este ciclo de Gobiernos de
dictaduras militares sin la quiescencia
de vastos sectores de la población, sin
la quiescencia también de partidos
políticos y grandes sectores de la
sociedad. Pero la revolución del ’76, en
el contexto de violencia en el que se
desarrollaba, tuvo una nota distintiva
al resto. Siempre los golpes militares
fueron el instrumento de la derecha

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