Los directivos de Electroingeniería quedaron divididos: Neira se arrepintió; Ferreyra, no

 
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A contracorriente del tsunami empresario que buscó "arrepentirse" en masa ayer, Gerardo Ferreyra, uno de los socios de Electroingeniería, la firma cordobesa de notable expansión durante el kirchnerismo, mantuvo su posición. Declaró ante el juez federal durante horas, pero no se plegó al régimen del "imputado colaborador".La decisión de Ferreyra contrastó con el camino que siguió ayer mismo uno de sus principales lugartenientes en la empresa, Jorge Guillermo Neira, quien sí arribó a un acuerdo con el fiscal Carlos Stornelli para convertirse en arrepentido y contar lo que sabe en la investigación sobre , lo que ahora deberá ser aprobado por el juez Claudio Bonadio.El exchofer del Ministerio de Planificación Federal, Oscar Centeno, anotó en sus cuadernos que Neira, por ejemplo, le entregó dinero a Roberto Baratta, la mano derecha del entonces ministro Julio De Vido, en septiembre y octubre de 2008, como así también en agosto de 2013, mientras que las alusiones a Electroingeniería, por su domicilio, se acumularon.Por el contrario, Ferreyra se mostró firme, según adelantaron sus allegados a LA NACION. Tal y como se mostró ante las cámaras de televisión, la madrugada del 2 de agosto, cuando tras pasar su primera noche detenido, lo trasladaron a los tribunales federales de Comodoro Py."No hubo sobreprecios. Jamás pagué coimas. Estoy fiscalizado por la máxima autoridad de la AFIP", dijo mientras dos policías lo escoltaban."No pagué coimas. Es un show mediático", desafió, al punto de que antes de subirse al auto discutió con uno de los policías que lo custodiaban: "¡No me empuje! Ustedes me pusieron delante de los periodistas".Militante de izquierda forjado en los años 60 y 70, Ferreyra fue varias veces detenido por la policía y pasó años en prisión durante la dictadura...

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