Diego Dávila: la receta de Quilmes para ganarle a la recesión

 
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Diego Dávila tiene un bajo perfil inversamente proporcional al de sus marcas. Lidera a 5745 empleados en la Argentina, 11 plantas industriales, nueve oficinas de venta directa y otros tantos centros de distribución. Su tarjeta dice que es el presidente de Cervecería y Maltería Quilmes, y el responsable de la unidad de negocios de la Argentina y Uruguay del grupo AB Inbev.

"La compañía, por lo general, es de perfil bajo. Nosotros también. Yo tengo casi 25 años trabajando, arranqué con los Bemberg cuando compraron la embotelladora Baesa y seguí creciendo hasta hoy", resume el ejecutivo en su entrevista con Comunidad de Negocios, la primera que da a un medio local. Su tono de voz es tranquilo pero se lo nota apasionado por la pelea por el share, la radiografía del nuevo consumidor al que "hay que buscar" y los planes para convertirse en un grupo que encuentra en la malta el origen de bebidas de lo más disímiles. Durante el último ejercicio, el 70% de la facturación de la compañía se originó en el negocio de cervezas, el 1,5% en el nuevo segmento de "listas para tomar" (Mixxtail) y el 28,5% en gaseosas.

En 2015 las exportaciones de producto terminado aumentaron un 55%, principalmente por su etiqueta Quilmes Cristal, con la que llega a 25 países en los cinco continentes. Entre 2011 y 2015 la firma invirtió unos $ 6100 millones y para este año sólo en maquinaria planean desembolsos por $ 675 millones. Los 44 litros per cápita de cerveza por año que se consumen en el país muestran que el techo todavía está lejos. De hecho, la región promedia unos 60 litros. De ahí que, más allá de la foto actual, Dávila adelantó más de 10 proyectos durante los 60 minutos que duró el mano a mano.

"Hoy el consumidor está siendo guiado por promociones o cuotas, está permanentemente 'hostigado', y en el mundo hiperconectado te están diciendo cuándo comprar y cuál es la oferta. En ese contexto, nosotros tenemos que hacer cosas distintas para seguir creciendo", afirma.

-Concretamente, ¿en qué cambió el consumidor de bebidas?

-Nosotros, clásicamente, creíamos que teníamos que esperar al consumidor y ahora vemos que hay que buscarlo. El consumidor quiere estar en una feria de comidas y bebidas, estar en festivales, estar en la noche, en ocasiones diferentes. Se juntan en las casas; hay reuniones distintas de las que había años atrás. Hay que adaptarse y tener un servicio distinto, por eso, por ejemplo, entramos en el comercio electrónico, y eso creció de manera...

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