Devaneos de un clásico que no debía jugarse y quedó trunco

 
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La voluntad de las partes fue lo que puso en juego la pelota. Rodó el balón o, en realidad, se intentó que lo hiciera, porque los actores del clásico entre Boca y Racing entendieron que era posible llevar adelante un partido de fútbol. Sintieron desde abajo, en el campo de juego, que se podía. Arriba, en las tribunas, se advertía que era impracticable. Las expresiones contra Federico Beligoy por decidir darle comienzo al partido se multiplicaron durante los 56 minutos de juego que se desarrollaron en la Bombonera. Sin embargo, tras la suspensión, se advirtió que aquello no fue una responsabilidad exclusiva del árbitro, como así tampoco que se diese continuidad con un puñado de minutos del segundo tiempo. Los jugadores entendieron que podían jugar, aunque después, con el deterioro del campo y con el resultado parcial, aparecieron diferencias en ese deseo original: los xeneizes pretendían continuar y cerrar el clásico, y Racing ya no quería hacerlo más."Cuando hice el calentamiento previo me pareció que se podía jugar sin problemas. Estuve en la cancha y creía que era posible. Pero después, con el transcurso de los minutos, nos dimos cuenta de que ya no se podía continuar". Las palabras de Sebastián Saja, el capitán de Racing, pusieron en contexto una situación que parecía ridícula. Es que era imposible comprender por qué el árbitro no advertía que en ese piso no se podía construir una acción colectiva y que los cruces entre futbolistas eran cada vez más peligrosos.Comenzaron a sobrevolar los fantasmas de un encuentro que, en condiciones similares, Beligoy habilitó hasta el final: fue el mismo árbitro que dejó que se jugara, en Misiones, Guaraní Antonio Franco vs. Argentinos, bajo la lluvia y en una cancha anegada. En ese partido se fracturó Lucas Rodríguez, el capitán del Bicho, que estará inactivo por más de seis meses. "En ese encuentro una gran porción del campo estaba apto para jugar, era posible que los jugadores se pasaran el balón con normalidad. La que estaba muy cargada era la zona de los laterales. Por eso determiné que se podía jugar", explicó ayer Beligoy."Los capitanes me decían que estaba complicado. Hubo que tomar la decisión. Tal vez fue tarde, tal vez no. Fue en el momento justo. No hubo un pase que se haya dado de buena manera. Apuntamos a ver si en el receso tras el primer...

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