Una deuda providencial

Autor:Serge Halimi

Astutamente puesta entre paréntesis cuando había que desembolsar cantidades que superaban el endeudamiento para salvar a Goldman Sachs, al Deutsche Bank o al BNP Paribas, el espectro de la quiebra volvió a resurgir con el objeto, esta vez, de apresurar la invasión de las lógicas de rentabilidad comercial en actividades que se hallaban protegidas (se puede ler en “ Cómo vender fragmentariamente el servicio público”) Incrementado por el problema económicos, el peso del endeudamiento sirve una vez más de pretexto para el desmantelamiento de la protección social y de los servicios públicos. Hace un año, se predecía, la entrada en coma de los liberales y ahora encuentran en el anuncio reiterado de que “las cajas están vacías” el instrumento adecuado para su resurrección política.

Ellos no van a reducir la velocidad. La nueva coalición que gobierna en berlin ha prometido 24 mil millones de euros suplementarios en reducción de impuestos, pese a que el déficit alemán estaría llegando el año próximo al 6,5% del Producto Bruto Interno (más de dos veces la tasa máxima autorizada por el pacto de estabilidad y de crecimiento de la UE). Los conservadores británicos se han comprometido a disminuír los impuestos sobre las empresas y en Francia, después de electo Nicolas Sarkozy, la derecha ha suprimido el impuesto a las horas extra, erigido un “escudo fiscal” sobre las rentas del capital, reducido los derechos de sucesión y decidido eliminar el impuesto sobre los rendimientos del trabajo pagado por las empresas.

Antes los conservadores se mostraban preocupados por el equilibrio contable al punto de aceptar la suba de los impuestos. Desde hace alrededor de treinta años por el contrario, los déficit públicos son su creación consciente, con el objeto de paralizar las veleidades intervencionistas de la comunidad. Una práctica laxa que amputa los ingresos, magnificada por un discurso catastrófico que permite contener los gastos del estado-providencia. “Regan demostró que los déficits no importan” recordó en 2002 el vicepresidente usameriano Richard Cheney a su ministro de finanzas que se preocupaba por una nueva disminución de los impuestos...

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