Detrás de todas las penurias, la falta de dólares

 
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Cristina Kirchner tiene un opositor tan tenaz y desafiante como ella. El dólar. Mejor dicho: la falta de dólares. Esa escasez es el síntoma de las La inflación desorbitada, el déficit energético, la desconfianza de los inversores y el deliberado aislamiento financiero.Axel Kicillof supone que estos problemas no se deben a que sus medidas sean erróneas, sino insuficientes. Por lo tanto, exagera su receta. A los monotributistas que facturan menos de 96.000 pesos por año se les vedó la compra de dólares destinados al ahorro. Y el límite para las empresas que tienen que pagar importaciones se redujo a la mitad: desde anteayer es de sólo 150.000 dólares.Como en la práctica se ha vuelto casi imposible conseguir esa autorización, las compañías abonan sus insumos recurriendo al contado con liquidación.El adquirido de ese modo llegó ayer a $ 13,50. Quiere decir que el mercado condujo a Kicillof adonde la señora de Kirchner no le había permitido llegar: un desdoblamiento "de facto" del tipo de cambio. Para importar, las empresas deben pagar $ 13,50 por dólar. Pero cuando exportan, les reconocen sólo $ 8,40.Hay que recordar que el 80% de son realizadas por compañías exportadoras. Quiere decir que la estrategia del Gobierno -si a esta dinámica inercial se la pudiera llamar estrategia- desalienta las exportaciones en un momento en que se requieren divisas. "Esto está profundamente estudiado", diría el ministro.A esta escena complicada se le agregó otra perturbación: la penuria del sector agropecuario. La espectacular cosecha de los Estados Unidos ha derrumbado el precio de la soja y del maíz. Ese deterioro en los ingresos de los agricultores coincide con un aumento de los costos, sobre todo el de los combustibles.Según Ernesto Ambrosetti, economista de la Sociedad Rural, "los márgenes brutos de todos los cultivos son negativos respecto del rinde promedio del país". El cálculo es anterior a las inundaciones bonaerenses. Se presume que hay cinco millones de hectáreas bajo el agua. La mitad corresponde a ganadería y la otra mitad a agricultura. Un millón y medio de las hectáreas anegadas estaba destinado a la producción de trigo.La combinación de estos infortunios determinará, además de una caída de actividad, una menor oferta de dólares. Justo en el momento en que el Gobierno más reclama los dólares del campo. Los productores han sido conminados a localizar sus silobolsas con dispositivos satelitales. Y si quieren sacar el grano de sus establecimientos deben...

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