Desconcertante giro: la Presidenta dice que fue asesinato y no un suicidio

 
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y descolocó a todos los funcionarios de su Gobierno. La mandataria debió aceptar la hipótesis de que la muerte del fiscal Alberto Nisman fue un homicidio y que había levantado la Casa Rosada. "Los espías que no eran espías. Los interrogantes que se convierten en certeza. El suicidio (que estoy convencida) no fue suicidio", escribió la mandataria en una segunda carta en su página de Facebook.

Según la Presidenta, Nisman fue asesinado por los mismos que según su opinión "le plantaron información falsa" en su denuncia por encubrimiento del Gobierno a Irán por el atentado a la AMIA, que presentó el miércoles 14 de enero.

La mandataria acusó al ex director general de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia (SI) Antonio "Jaime" Stiusso de darle la información a Nisman para su denuncia. Con lo cual lo responsabilizó implícitamente de la muerte del fiscal.

Señaló en esa línea que "la operación contra el Gobierno no era la denuncia en sí misma" sino que "la verdadera operación contra el Gobierno era la muerte del fiscal después de acusar a la Presidenta".

Según la Presidenta, esos sectores, léase Stiusso, lo necesitaban muerto para consumar una operación contra ella. "Lo usaron vivo y después lo necesitaban muerto. Así de triste y terrible", escribió Cristina. En buen romance, los culpables pasaron a ser los que ayudaban a Nisman en la investigación y posterior denuncia y no los afectados por su informe.

"La denuncia plagada de información plantada quedaba sepultada por la muerte del fiscal", dijo ella.

En esta línea, confiaron a LA NACION fuentes del Gobierno, los funcionarios y la propia Presidenta podrían trazar en el futuro una supuesta conexión entre Stiusso y los servicios de Inteligencia extranjeros, como la CIA, de los Estados Unidos, y el Mossad, de Israel, que asistieron a Stiusso en la investigación de la pista iraní del atentado a la AMIA. Cerraría el círculo de la conspiración internacional perfecta para Cristina.

Así las cosas, la principal víctima para la Presidenta no sería Nisman, sino ella misma. Será el nuevo relato de Balcarce 50 y del PJ, que ayer denunció un complot de espías, jueces, sectores económicos y de la prensa para desestabilizar al Gobierno.

Los motivos del giro abrupto en el discurso y el cambio del "suicidio inducido" por el "no fue suicidio" fueron varios. Por un lado, se acomodó a las encuestas que indican que la mayoría de los ciudadanos cree que fue un atentado y no le creía a la Casa Rosada. Además, el...

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