Descanso en multitud

CARILÓ.- Con las cuatro reposeras dispuestas una al lado de la otra de espaldas al mar y de cara al sol, ellas charlan con vivacidad. El círculo se agranda hacia la derecha con los hombres sentados en ronda, en torno a la heladerita de la que se sirven los tragos y cócteles que trajeron desde la casa para amenizar la tarde de playa. El clan se completa con los chicos y los adolescentes de hasta 16 años -para los de 17 y 18 las vacaciones ya no están con sus familias en Cariló, sino en Villa Gesell- que andan repartidos por la playa, jugando alrededor de sus padres o metidos en el mar.

Matrimonios amigos, los Torres Giani, los Von der Thusen, los Páez Allende, los Longo y los Crocce -que este año se refugiaron en una carpa del parador Hemingway porque ella está embarazada del cuarto-, se conocen de diversos ámbitos: un par viven en el mismo country, otros mandan a sus hijos al mismo colegio, y los hombres juegan juntos al golf. Y no sólo eso: tal como se estila en los últimos años por estos pagos de la costa atlántica, donde la oferta de inmuebles grandes con al menos dos cuartos en suite lo permiten, ellos comparten casa. Los Torres Giani con los Longo, los Páez Allende con los Crocce. Aunque el ritual de cada noche es juntarse todos a comer en una misma casa. Para Año Nuevo, cita obligada de estos pagos, superaron las 30 personas.

"La ley primordial es que cada uno haga lo que le dé la gana. Y la base es que haya mucha confianza entre las familias. Eso sí: cada matrimonio tiene su cuarto con baño en suite, y después hay un cuarto para los varones y otro cuarto para las mujeres", cuenta Teresa Longo.

No siempre los clanes son de matrimonios amigos. De hecho, es más común encontrar grandes grupos familiares que si no comparten la misma casa, alquilan todos en un radio de apenas unas cuadras. Y más allá de la amistad o la buena relación familiar necesarias suele haber dos condiciones que dan pie a esta modalidad: la relación durante el año y los chicos con edades similares.

"Es una modalidad propia de los últimos años -dice Claudia Liscio, de la inmobiliaria Santamarina, de Cariló-. Generalmente vienen entre 15 o 20 días. Cuando te piden una casa para entre ocho y doce personas ya sabés que son dos familias. El básico en estos casos son dos habitaciones con baño en suite. De hecho, en la Web ya hay una pestaña en la búsqueda avanzada donde dice «con dos matrimoniales o más». Cariló está preparada para esto porque hay muchas casas con 4 o 5...

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