Los derechos constitucionales y la decisión en última instancia

Autor:Federico Arrué
Cargo:Docente de la cátedra de Filosofía del Derecho, Investigador, y Maestrando en la orientación Derecho Penal
Páginas:91-122
 
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Los derechos constitucionales y la decisión en última instancia
Federico D. Arrué
Sumario
§1.- Introducción.-
§2.- De la democracia y sus límites
§3.- De los posibles guardianes de los derechos constitucionales
§4.- Conclusión final y nuestra postura en el tema
Bibliografía
§ 1 - Introducción.
En este breve trabajo, que está inspirado y se basa fundamentalmente en los
escritos de Ronald Dworkin y Juan Carlos Bayón
41, hablaremos de las diferentes
posiciones al respecto de los derechos consagrados en las constituciones
nacionales que tienen el carácter de relativa inamovilidad-, y del control de
constitucionalidad que los jueces hacen en relación a ellos.
En un primer momento, nos referiremos a las consecuencias negativas que
conlleva el constitucionalizar derechos: el quitar ciertas cuestiones de la agenda
política atrincherarlas, en palabras de Bayón-, rompiendo así el principio de
decisión conforme a mayorías que surge de los sistemas democráticos de
gobierno. Y a las consecuencias positivas que, compensando a aquéllas con
creces, llevan a proceder a dicha constitucionalización.
En un segundo lugar, hablaremos de los guardianes de estos derechos así
recogidos, que pueden ser, los jueces o los legisladores. Veremos que elegir a uno
o a otro, tendrá ventajas y desventajas. En función a esto, veremos cómo matizar
esos dos modelos, para, por medio de concesiones recíprocas, procurar un punto
medio que respete los motivos de la constitucionalización, pero también el
principio de igualdad que sustenta la democracia.
Finalmente, expondremos a manera de conclusión, la síntesis de lo antes dicho y
algunas consideraciones personales al respecto.
Docente de la cátedra de Filosofía del Derecho, Investigador, y Maestrando en la orientación Derecho Penal;
U.N.S. Profesor en la UPSO en el marco del PEUZO. Profesor de las EMUNS.
41 Ronald Dworkin. Casos constitucionales. - Juan Carlos Bayón. Derechos, democracia y constitución
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§ 2- De la democracia y sus límites.
2.1 Brevísima defensa de la democracia
No es el objeto de este trabajo hacer apología del sistema de gobierno
democrático. Partiremos pues, del presupuesto que la democracia entendida
fundamentalmente como el gobierno de, en principio, toda la población adulta, a
través de un sistema electivo de representantes y de decisiones conforme
mayorías-; es bueno, es beneficioso y es deseable. Y sólo diremos de este
presupuesto, que es por demás razonable. Porque si se acepta que todos los
ciudadanos son iguales o muy similares en algunos aspectos esenciales -o al
menos que es correcto o conveniente considerarlos iguales o similares en dichos
aspectos-; de allí se desprende sin mayor inconveniente, que el gobierno de todos
los ciudadanos dará por resultado un sistema, no necesariamente perfecto pero
bueno. Por no ir más lejos y decir, en palabras de Winston Churchill, que la
democracia es: “el menos malo de los sistemas políticos”.
42
Así pues, no partiremos de tener que defender el sistema del gobierno de la
mayoría, sino que deberemos defender las limitaciones que se le ponen a ese
gobierno. Puntualmente, nos referiremos a los derechos constitucionales.
2.2 Consecuencias de la consagración de derechos en una constitución.
2.2.1 Limitación a la mayoría, y relatividad de dicha limitación.
Hemos dicho que la democracia es, de modo muy resumido, el gobierno de la
mayoría de los ciudadanos. Ahora bien, en las democracias modernas, el gobierno
está limitado por una constitución, de modo tal que la mayoría no pude decidir a
su antojo o parecer sobre la totalidad de las cuestiones del Estado. Cuando una
constitución recoge, por ejemplo, que la propiedad privada es inviolable43, le está
42 Sir Winston Leonard Spencer Churchil. (1874 - 1965) Estadista, político, escritor, historiador y orador británico.
43 “La propiedad es inviolable, y ningún habitante de la Nación pude ser privado de ella sino en virtud de sentencia
fundada en ley. (…)” Art. 17, primer a parte, Constitución Argentina.
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diciendo a la mayoría, que aunque sea su deseo y propuesta, no puede legislar de
modo tal de vulnerar la propiedad privada.
De este hecho, debemos resaltar algunos puntos a tener en cuenta.
Cuando existe una constitución dada por la mayoría, lo que hace la mayoría es
autolimitarse. Es restringir su propio poder. Autoinhabilitarse. Es decidir, por
mayoría, que algunas cuestiones no serán ya decididas por mayoría. Es quitar
algunas cuestiones del debate político, y pasar a considerarlas pétreas o
inamovibles.
Y, en relación a los derechos recogidos, se construye, para citar a Bayón
44, un
coto vedado. Sobre ellos no puede avanzar la mayoría, representada por el
legislador electo. Esos derechos están, como dice el autor, atrincherados.
En un análisis más profundo, y siguiendo lo expuesto por Waldron, citado por
Bayón; el impedimento que crea la constitución en relación a algunas cuestiones
no es absoluto, sino relativo. Es una cuestión procedimental. Dado que, en la
mayoría de las constituciones modernas con la excepción, por ejemplo, de la
actualmente tristemente lebre constitución de Honduras45-, permiten ser
modificadas por un procedimiento especial. Entonces, no es correcto decir que un
derecho consagrado en una constitución sea pétreo; sino que se debe entender que
puede ser modificado, haciendo un paso previo. Si se quiere modificar un derecho
no recogido en la constitución, simplemente se lo cambia, por decisión de la
mayoría. En cambio, si se quiere modificar un derecho consagrado, primero hay
que modificar la constitución, y sólo después el derecho.
44 En el término de Garzón Valdés
45 La constitución de Honduras prohíbe cualquier reforma, y sanciona a quien la pretenda. Un supuesto plebiscito
para la reforma constitucional, provocó el quiebre institucional que expulsó del país al presidente Manuel Zelaya,
para r eem plazarlo con el presidente del Congreso. Hecho que, conforme la visión que se tome, es un golpe de
estado o una sucesión amparada por la Constitución y por el Tribun al Super ior de Honduras.

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