El derecho de niñas, niños y adolescentes a ser escuchados. Su participación en los procedimientos judiciales o administrativos que pudiesen afectarlos

Autor:Cecilia Andrea Bertolé y Esteban Torroba
Páginas:141-169
RESUMEN

El derecho de niñas, niños y adolescentes a ser escuchados y que sus opiniones se tengan debidamente en cuenta en todo procedimiento judicial o administrativo que pudiese afectarlos constituye una herramienta fundamental para lograr percibir sus necesidades, deseos e intereses y poder protegerlos integralmente

 
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EL DERECHO DE NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES
A SER ESCUCHADOS. SU PARTICIPACIÓN
EN LOS PROCEDIMIENTOS JUDICIALES O
ADMINISTRATIVOS QUE PUDIESEN AFECTARLOS
Cecilia Andrea BERTOLÉ1
Esteban TORROBA2
RESUMEN
El derecho de niñas, niños y adolescentes a ser escuchados
y que sus opiniones se tengan debidamente en cuenta en todo
procedimiento judicial o administrativo que pudiese afectarlos
constituye una herramienta fundamental para lograr percibir sus
necesidades, deseos e intereses y poder protegerlos integralmente.
La República Argentina aún no ha logrado desmantelar las
barreras jurídicas, políticas, económicas, sociales y culturales que
inhiben la oportunidad de que niñas, niños y adolescentes puedan
participar en forma efectiva y trascendente en esos procedimientos.
Además de dar cumplimiento a sus obligaciones de respetar y
garantizar el derecho, los Estados poseen la enorme responsabilidad
de poner en movimiento las medidas administrativas, legislativas y
de otra índole necesarias para dar efectividad plena al derecho. Del
cumplimiento enérgico, comprometido y genuino de esta última
obligación depende gran parte del triunfo en la construcción de una
1 Cecilia Andrea Bertolé. Abogada (UNLPam). Doctoranda en Relaciones
Internacional (Carrera de Doctorado en Relaciones Internacionales UNR).
Especialista en Magistratura Judicial (Fundesi-UNSM). Profesora Titular
de la cátedra de Derecho Internacional Público de la Carrera de Abogacía de
la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la (UNLPam). Becaria,
participante y co-Directora de Proyectos de Investigación relacionados.
Directora de Becas de Investigación. Expositora en Congresos y Jornadas
de la Especialidad. Autora de ponencias y artículos relacionados. Correo
electrónico: ceciliabertole@hotmail.com.
2 Esteban Torroba. Abogado (UNLPam). Tutor Académico (2008)
de la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas (UNLPam). Becario
de Proyecto de Investigación vinculado al área temática. Participante y
Organizador de actividades vinculas con el área temática. Coordinador de
actividades estudiantiles vinculas con el área temática. Premio al Mérito
Académico del Banco Santander Río (2008-2009). Correo electrónico:
esteban.torroba@gmail.com
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cultura de respeto de niñas, niños y adolescentes.
I. INTRODUCCIÓN.
La niñez ha permanecido acallada en los rincones más
inaudibles de la historia. Las visiones culturales que concibieron
a los niños, niñas y adolescentes como propiedad natural de sus
padres, junto a aquellas que construyeron el estereotipo del niño
como adulto imperfecto, naturalizaron una subyugación marcada
por el desprecio de sus sentimientos, ideas y opiniones.
En el actual estado de desarrollo del Derecho Internacional
de los Derechos Humanos, aunque sin la plena autonomía de un
adulto, se considera a las niñas, niños y adolescente como sujetos
plenos de derecho. En este contexto, nos encontramos inmersos en
un proceso de concientización sobre la necesidad de asignarles un
lugar en el orden de las generaciones y no privarlos de espacios
esenciales en la estructura de su personalidad.
La entrada en vigencia de la Convención sobre los Derechos
del Niño3 produjo en todo el mundo un fuerte impacto en los
ordenamientos jurídicos nacionales y las políticas sobre la niñez.
Es necesario destacar que el contenido normativo de la
Convención ha motorizado una transformación paradigmática en
materia de protección de niñas, niños y adolescentes. Entre los
logros más signi! cativos se reconoce el reemplazo de la “doctrina
de la situación irregular” por la “doctrina de la protección integral”,
que en otros términos signi! ca pasar de una concepción de los
“menores”, una parte del universo de la infancia, como objetos de
tutela y protección segregativa, a considerar a niños y jóvenes como
sujetos plenos de derecho (BELOFF, 1999, pág. 10).
El derecho de niñas, niños y adolescentes a ser escuchados
y que sus opiniones se tengan debidamente en cuenta en todos los
asuntos que pudiesen afectarlos es uno de los derechos fundamentales
consagrados en este instrumento internacional, pues reviste una
utilidad esencial para percibir sus necesidades, deseos e intereses
concretos y, posteriormente, poder canalizarlos y garantizarlos.
Para que los niños, niñas y adolescentes sean reconocidos como
sujetos plenos de derecho, es necesario darles una voz propia con
capacidad participativa y creativa.
3 La Convención de los Derechos del Niño fue adoptada y abierta a la
! rma y rati! cación por la Asamblea General de la Organización de las
Naciones Unidas en su Resolución 44/25, de 20 de noviembre de 1989.
Entrada en vigencia el 2 de septiembre de 1990, de conformidad con el
artículo 49 del instrumento internacional. En adelante nos referiremos
a la “Convención sobre los Derechos del Niño” o, sencillamente, a “la
Convención”.

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