El derecho a la información: Un derecho nuevo

Autor:Esteban Ruiz Martínez
 
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Como todo derecho nuevo[38], el derecho a la información resulta de un desarrollo doctrinal poco extenso, en especial en nuestro país[39]. Por lo que también nos valdremos del derecho español, donde su estudio y debate ha sido fructífero.

Para comenzar el desarrollo del presente tema corresponde definir información y su alcance: El significado más amplio de la palabra información ...está constituida por todo lo informable, por todo aquello que es susceptible de comunicación [40]. En términos latinos communicare y communicatio , subrayan la acción a través de la cual se pone algo en común. Poner algo en común es traspasarlo a la esfera pública, publicarlo, ponerlo a disposición del público [41].

De donde definimos información como: comunicar (poner en común) todo concepto susceptible de ser entendido por el ser humano[42].

Comunicación que, conforme a la opinión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación[43], tiene un intrínseco contenido social[44] y que resulta de una vital necesidad del hombre que tiende naturalmente a vivir en sociedad. No por nada se ha definido al hombre como un ser social, en oposición al resto de los seres vivos[45].

Es este concepto del hombre como ser social, fundante de sistema democrático[46], y la intrínseca vinculación que posee dicha sociabilidad con la actividad informativa, lo que nos lleva a concluir en la función de interés público que cumplen las empresas dedicadas a transmitir información[47].

El derecho a la información ha evolucionado históricamente superando a los antiguos o primigenios derechos constitucionales, por lo que se ha operado la transformación de las antiguas libertades constitucionales de expresión, de imprenta o de opinión[48] en la acertada expresión de «derecho la información», cuya «acta de nacimiento»... puede verse en el artículo 19 de la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU del 10 de Diciembre de 1948 y cuyo bautismo, con su nombre y apellido, se encuentra por primera vez en el Decreto Inter mirífica sobre los medios de comunicación social del Concilio Vaticano II [49].

Del citado documento Conciliar de la Iglesia Católica[50] cabe destacar su punto 5.:

...La primera cuestión se refiere a la llamada información, es decir, la búsqueda y difusión de las noticias. Es evidente que tal información, por el progreso de la sociedad humana moderna y por los vínculos más estrechos entre sus miembros, resulta muy útil y, las más de las veces, necesaria; pues la comunicación pública y puntual de los acontecimientos y de las realidades ofrece a los individuos un conocimiento más amplio y continuo de todos ellos, de modo que puedan aquellos contribuir eficazmente al bien común y promover con mayor facilidad el provecho creciente de toda la sociedad civil. Existe, pues, en la sociedad humana el derecho a la información sobre aquellas cosas que convienen a los hombres, según las circunstancias de cada cual, tanto particularmente como unidos en sociedad. Sin embargo, el recto ejercicio de este derecho exige que, en cuanto a su objeto, la información sea siempre verdadera, y, salvadas la justicia y la caridad, íntegra; además, en cuanto al modo, ha de ser honesta y conveniente, es decir, debe respetar escrupulosamente las leyes morales y los legítimos derechos y dignidad del hombre, tanto en la obtención de la noticia como en su difusión, pues no toda ciencia aprovecha, pero la caridad es constructiva (I Cor 8, I) .

Sobre esta evolución del concepto de la información -ya receptado por los tratados internacionales citados y que forman parte de nuestro ordenamiento legal- los juristas se manifiestan sobre sus distintas etapas, distinguiendo: una primera, referida a la fase empresarial (libertad empresarial, de publicar, defendiendo en definitiva el poder del editor); una segunda fase profesionalista (se reclama expresión plena y libertad de asociación); y una tercera, en la que se pone el acento en el derecho a la información del público, que se expresa claramente en el artículo 19 de la Declaración de Derechos Humanos de 1948[51].

Del art. 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la O.N.U. del 10 de diciembre de 1948, que ya forma parte de nuestro derecho, surge la siguiente manifestación:

Todo hombre tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones y el de difundirlas sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión [52].

Cabe destacar que cuando dicha norma dice todo hombre tenemos como sujeto de este derecho al sujeto universal; por lo que a toda persona le corresponden las facultades de investigación, recepción y difusión. Estas facultades, por configurar un derecho subjetivo público (conforme analizaremos más adelante), deben ser garantizadas por el Estado[53].

Este derecho a informar configura una garantía necesaria del sistema democrático [54],[55],[56]y[57] y como tal, su tutela -en algunos casos excepcionales- estará por encima aún de otros derechos subjetivos del individuo[58] y [59].

Pero para que este derecho a la información se ejerza de manera completa y útil, debe garantizarse tanto el derecho de emisión como el de recepción, indistintamente[60]. Si sólo se garantizase la emisión de información, pero no la de recepción, ni la de investigación, con ello se favorece a los que tienen el poder político y económico suficientes para mantener medios de información, no al sujeto universal [61].

Cabe citar en este sentido el art. 9.2 de la Constitución Española que dispone:

corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas, remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social [62] y asimismo el art. 20.1 reconoce y protege el derecho a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción (apartado a) y el derecho a comunicar o recibir libremente información veraz por...

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