Denuncian que encontraron el Inadi politizado y sin estructura

 
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Sentadas en círculo en el suelo, un grupo de personas escuchan en silencio a una joven que llora. "Trabajé toda mi vida para que esto no pase y ahora nos lo están haciendo a nosotros", dice entre sollozos. En medio del hall de entrada del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), la mujer denunciaba que tanto a ella como a muchos de los que estaban allí los había discriminado el propio organismo.

El reclamo se desató poco después de que el nuevo interventor del Inadi, el ex subsecretario de Justicia de la ciudad de Buenos Aires Javier Buján, ordenó el despido de 108 personas del instituto -un 20% de la planta total- entre, según él, empleados con superposición de funciones, sin calificación para el cargo o que directamente no se presentaban a trabajar y cobraban igual.

Después de tres días de protestas en el edificio de Avenida de Mayo al 1400 y de negociación con el gremio estatal de ATE se firmó en el Ministerio de Modernización la reincorporación de apenas diez de los 108 despedidos.

"Caótico." Ésa es la palabra con la que Buján describe cómo encontró algunos sectores del organismo cuando asumió el cargo, a fines de diciembre. El estropicio era tal que algunas cuestiones de propaganda kirchnerista siguieron difundiéndose ya entrado el gobierno del presidente Mauricio Macri: LA NACION fue testigo, el 30 de enero pasado, durante los festejos del año nuevo chino, de cómo una de las camionetas del instituto que auspiciaban el evento proyectaba en una de sus pantallas imágenes del ex presidente Néstor Kirchner. Según las autoridades del Inadi, el empleado que filtró ese video sin autorización renunció.

Sobran los casos para ejemplificar un organismo que, a simple vista, parece haber quedado en el tiempo, al volverse cada vez menos funcional mientras se engrosaban los legajos de nuevos empleados, en su mayoría militantes kirchneristas, según las nuevas autoridades. La imagen del abandono va desde lo más simple hasta la propia esencia del organismo:

-El Inadi no tiene computadoras propias, y las pocas que hay son máquinas añejas prestadas por la Sindicatura General de la Nación (Sigen).

-Hasta hace unos meses tampoco tenía digitalizadas las resoluciones de las autoridades previas. Tampoco hubo transición entre el anterior interventor, Pedro Mouratian -designado por la presidenta Cristina Kirchner en 2011-, y el actual. Nunca se conocieron.

-Entre los despedidos hubo casos de personas empleadas desde hacía...

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