Delitos contra la integridad sexual

Páginas:184-185
 
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Delitos contra la integridad sexual
Sumario
§1.- Sala Segunda del Tribunal de Casación Penal de la Provincia de Buenos Aires, causa Nº 26.697,
caratulada: “ecurso de casación interpuesto por la defensa oficial de J. L. S.”, rta. 24 de abril 2012. Abuso
sexual gravemente ultrajante: reiteraciones de los hechos. Circunstancias agravantes gravitantes.
§2.- Sala Primera del Tribunal de Casación Penal de la Provincia de Buenos Aires, causa N° 50611,
caratulada “M. T., R. D. s/ recurso de casación", rta. 7 de junio 2012. Bien jurídico protegido por el art. 119
C.P. Carácter del dolo y de la noción “gravemente ultrajante”
§3.- Sala Primera del Tribunal de Casación Penal de la Provincia de Buenos Aires, causa N° 26854,
caratulada “F., P. M. s/ recurso de Casación", rta. 14 de junio 2012. Delitos contra la integridad sexual: varios
hechos, delito continuado
§1.- Abuso sexual gravemente ultrajante: reiteraciones de los hechos. Circunstancias
agravantes gravitantes.
Tomado el abuso sexual reiterado como un delito continuado para la aplicación de la pena, debemos valorar la
extensión temporal que surge de contemplar la duración de todos los actos cometidos por el mismo autor contra la
misma víctima, porque se trata de un supuesto de unidad de conducta con mayor contenido de injusto derivado de
la reiteración de los hechos que integran el delito.
Valorar todo el tiempo transcurrido durante los diversos abusos en los cuales la víctima sufrió sus consecuencias
psicológicas, convierte al abuso sexual entendido como un solo delito en un sometimiento sexual gravemente
ultrajante por su prolongación en el tiempo.
Atribuir a un abuso sexual haber coartado la libertad sexual de la víctima, significa asentar una agravante de la
pena en una probabilidad que no puede corroborarse pues se trata de respuestas psicológicas que obedecen a
multiplicidad de factores.” (SALA SEGUNDA DEL TRIBUNAL DE CASACIÓN PENAL DE LA PROVINCIA DE BUENOS
AIRES, CAUSA Nº 26.697, CARATULAD A: ECURSO DE CASACIÓN INTERPUESTO POR LA DEFENSA OFICIAL DE J. L. S.”,
RTA. 24 DE ABRIL 2012).
§2.- Bien jurídico protegido por el art. 119 C.P. Carácter del dolo y de la noción
“gravemente ultrajante”
“…el abuso sexual descripto como forma genérica en el art. 119 primer párrafo, es una clara ofensa a la pudicia y a
la reserva sexual. Abusar es usar mal, excesiva, injusta, impropia o indebidamente. En la figura analizada el bien
jurídico protegido es el pudor sexual o la dignidad sexual. En el caso el dolo se llena con el conocimiento del
carácter impúdico del accionar que se despliega y por la determinación de llevarlo a cabo. Móvil es sinónimo de
fin.
El segundo párrafo define, agravando la penalidad, “abuso gravemente ultrajante”, aludiendo a aquellos abusos
que por su duración o circunstancias de su realización lo hubiesen configurado. Asimismo, cabe destacar que la
explícita utilización de la palabra sometimiento remarca la idea de humillación de la víctima.
Lo gravemente ultrajante radica en las circunstancias de realización del acto, por el carácter degradante que puede
tener para la persona sometida en función de lo desproporcionado del caso, si se lo compara con otros supuestos de
abuso deshonesto, o sea, con el t ipo básico. Esta modalidad como circunstancia agravante, y tal como se da en el
presente legajo, no se centra en la propia naturaleza del abuso sin o en las circunstancias de su realización (por el
carácter degradante que puede tener para la persona sometida).
Tal como lo dijera el sentenciante tomando las palabras de Edgardo Alberto Donna “…si entendemos que lo
gravemente ultrajante son actos que objetiva y subjetivamente tienen una desaprobación con el propio tipo básico
y que producen en la víctima una humillación más allá de lo que normalmente se verifica en sí…”, “…quedarían
comprendidos en este concepto los actos objetivamente impúdicos, tales como e l empalamiento y l a introducción
de dedos, lengua u otros objetos, toda vez que es indudable que hechos de tamaña gravedad no podrían estar
reprimidos con la misma pena que un furtivo tocamiento de nalgas o senos…”.” (SALA PRIMERA DEL TRIBUNAL
DE CASACIÓN PENAL DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES, CAUSA 50611, CARATULADA “M. T., R. D. S/
RECURSO DE CASACIÓN", RTA. 7 DE JUNIO 2012).

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