Delitos culposos

Páginas:160-162
 
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III
Delitos culposos
Sumario
§1.- Sala IV, Cám. CCrim. y Corr. de Capital Federal, Causa N° 1269.10.- S., L. A. s/ homicidio culposo, rta.
10 de septiembre 2010. Homicidio culposo por golpe en la cabeza sufrido por la vícti ma al caerse de la camilla
que transportaba el camillero. El deber objetivo de cuidado abarca todas aquellas reglas de cuidado, regladas o
de común experiencia, que ex ante, aparecen como adecuados para evitar la lesión del bien jurídico. Introducción
por el agente de un riesgo no permitido.
§2.- Sala I, Cám. CCrim. y Corr. de Capital Federal, Causa 44.144 “Aloy, Ramón Leonardo
s/procesamiento”, rta. 14 de septiembre 2010. El tipo culposo requiere la producción del resultado así como su
conexión normativa con la infracción del deber objetivo de cuidado. El tipo culposo del art. 196 C.P. se encuentra
dirigida a sancionar aquellos comportamientos culposos que afecten o puedan afectar la seguridad de las
personas o bienes indeterminados. Está relacionada con el peligro concreto de que se produzca un
descarrilamiento, naufragio, u otro accidente previsto en el capitulo 2° del título 7° del libro 2° del Código Penal.
Alcance de la voz “accidente”.
§3.- Cámara Segunda en lo Criminal de Formosa, expte. Nº 287 Fº 20 año 2009, c aratulado: “B G E B s/
homicidio culposo”, rta. 2 de diciembre 2010.- Omisión de las reglas del arte médico como violatorias del deber
de cuidado. Necesidad de adoptar todas las medidas adecuadas para determinar la causa de la presencia del
enfermo. Imposibilidad de aplicar una pena de inhabilitación limitada a una rama de la medicina por inviabilidad
del fraccionamiento de la profesión.
§1.- Homicidio culposo por golpe en la cabeza sufrido por la víctima al caerse de la
camilla que transportaba el camillero. El deber objetivo de cuidado abarca todas aquellas
reglas de cuidado, regladas o de común experiencia, que ex ante, aparecen como
adecuados para evitar la lesión del bien jurídico. Introducción por el agente de un riesgo
no permitido
“… M. I. P. falleció a r aíz del golpe que sufrió en la cabeza cuando la camilla en que se la trasladaba y era
descendida de una ambulancia por el imputado, se viró para un costado, cayendo al suelo e impactando la cabeza
de la paciente con el cordón de la vereda, siendo este r esultado el que condujo a su deceso por hemorragia
meníngea.
“Así, el Cuerpo Médico Forense explicó que “…la caída le produjo una hemorragia cerebral que ha (sic) pesar del
tratamiento instituido, quirúrgico y clínico le provocó el fallecimiento a la semana del accidente…”.
(…)
“… no parece posible que la paciente haya sido quien provocara el vuelco, toda vez que se encontraba atada a la
camilla con varios cinturones. Por el contrario, consideramos que ha sido la conducta negligente del imputado la
causa directa del accidente toda vez que, como el mismo lo refiriera, no pudo detener la ambulancia en el lugar
previsto al llegar a la clínica de la calle …., por la presencia de automóviles estacionados en el lugar, agregando,
además, que dicha arteria es empedrada.
“En dicho contexto, estimamos que debió haber extremado su precaución a l efectuar el descenso de la litera,
máxime por sus características de una calle de empedrado irregular la cual, además, conforme lo r elatara el
encartado, presentaba una inclinación. De sus propios dichos surge que tomó la camilla por su extremo trasero, es
decir, a los pies de la paciente. Aun cuando adujo que la pareja de la víctima se colocó en la parte delantera para
ayudarlo, el propio aludido, D. R. V., lo desmintió pues refirió que al bajar de la ambulancia se paró en la vereda
junto a la médica y en ningún momento intervino en la maniobra.
“Es dable inferir entonces que al asir la camilla desde el sector indicado y arrastrarla por una calle empedrada, se
produjo un desequilibrio que provocó su caída junto con la víctima y, en su consecuencia, el golpe de su cabeza
contra el cordón de la acera.
“Tiene dicho el tribunal en análogo caso, que “La norma de cuidado penal persigue evitar la producción de
aquellas lesiones del bien jurídico que, ex ante, el sujeto tenía la posibilidad de pr ever. Por tanto, en cada caso, el
deber objetivo de cuidado abarcará todas aquellas reglas de cuidado, regladas o de común experiencia, que ex ante,
aparecen como adecuados para evitar la lesión del bien jurídico” (Mirentxu Corcoy Bidasolo, “El delito

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