Defensa: militares en acción, la nueva piedra de la discordia

 
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A las 8 en punto se abre la barrera del Regimiento de Infantería de Monte 28, con asiento en esta ciudad, 360 kilómetros al norte de la capital provincial. Salen cuatro camiones Unimog, un camión Mercedes y un todoterreno, con 50 hombres, armas y pertrechos. Llevan fusiles FAL y escopetas. No van a hacer frente a ningún conflicto. En realidad, el conflicto es la misión que les han dado: contribuir a la custodia de la frontera norte, perforada en toda su extensión por narcos, contrabandistas, delincuentes comunes, inmigrantes ilegales y traficantes de personas.El Operativo Integración, un despliegue módico de tropas inaugurado anteayer por el presidente Macri en La Quiaca, encierra en sí mismo las contradicciones de un país que, según la opinión generalizada, no se ha dado una política de defensa consistente ni sabe bien qué hacer con sus Fuerzas Armadas, sumidas en un deterioro que lleva décadas.Para el Gobierno, ese despliegue apunta a "tener una presencia más activa del Estado en zonas de fuertes desafíos", sin involucrar a los soldados en cuestiones de seguridad interna. "No van a enfrentarse con nadie ni a hacer patrullaje o control de rutas. Van a brindar apoyo logístico a las fuerzas de seguridad", afirma el ministro de Defensa, Oscar Aguad. Según amplios sectores de la oposición, hay gato encerrado. Llegan a decir que el objetivo real es alistarlas para el frente interno: "Este ajuste no cierra sin represión".Distante de ese debate, el jefe del Regimiento 28, teniente coronel Luis Parodi, había reunido temprano a la tropa que estaba por salir al terreno y durante una formación en la Plaza de Armas la despidió con una reposada arenga: llamó a observar con "disciplina y obediencia la misión encomendada por la superioridad".Los 50 efectivos que viajan en la caravana de Unimog rumbo a Rancho El Ñato, paraje cercano a la frontera tripartita con Bolivia y Paraguay, y cuna de Chaqueño Palavecino, gloria musical de estas tierras, saben que tienen por delante 170 kilómetros. Saben también que los esperan 15 días de rigor militar: vida en carpas, adiestramiento, internación en montes de vegetación salvaje y pruebas de tiro. Uno de sus jefes admite que lo más duro no es nada de eso, sino estar dos semanas desconectados de los teléfonos celulares.Lo que no entienden los mandos militares es que una misión de bajo perfil destinada a "generar disuasión" haya provocado tanto alboroto. "El Operativo Escudo Norte [del gobierno anterior] era un sistema de patrullaje para buscar narcos, lo cual podía interpretarse como una violación a la ley de defensa. El alcance de este es mucho menor", dice el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Bari del Valle Sosa.Decreto polémicoSi esta iniciativa no tuviese ese carácter hubiese encontrado resistencia en el propio Ejército, muy poco proclive a involucrarse...

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