Una defensa arriesgada

 
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El 1° de enero después de las 4 murió el gobernador rionegrino Carlos Soria, víctima de un disparo de un arma de su propiedad en el cuarto en el que se encontraba junto con su esposa, Susana Freydoz, según las crónicas periodísticas.A la luz de los hechos, los testimonios y posteriores peritajes, nos encontramos a priori ante un hecho de características punibles desde el plano del derecho penal y su Código de fondo.El suceso puede, a mi entender, ser calificado en cuatro planos posibles: por un lado, como un "homicidio simple agravado por el vínculo" (artículo 80, inciso 1 del Código Penal), cuya pena es de prisión perpetua. Es un delito doloso, en el cual el autor tuvo la intención de cometerlo. O bien, no la tuvo y entonces podría entenderse que estamos frente a un homicidio culposo (artículo 84 del Código Penal), cuya pena es de seis meses a cinco años de prisión. Se trataría de plantear el caso como un hecho "accidental", sin intención .Yo me inclino por esta defensa.Esta hipótesis concreta y su pena permiten, por un lado, que el autor del hecho transcurra el proceso en libertad, conforme su pena y, por otro lado, y en función del desarrollo del proceso, solicitar en la etapa de instrucción, el beneficio de la probation (suspensión del juicio a prueba). El imputado...

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