Declaraciones, Derechos y Garantías

Autor:Fernando O. Rozas - Gustavo A. H. Ferrari
Páginas:33-143
 
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SECCIÓN I
DECLARACIONES, DERECHOS
Y GARANTÍAS
RESERVAS DE PODERES Y DERECHOS
Art. 1- La provinci a de Buenos Ai res, como par te integr ante
de la Repúbl ica Argent ina, const ituida baj o la forma repr e-
sentativa republicana federal, tiene el libre ejercicio de todos
los poderes y d erechos qu e por la Const itución Nac ional no
hayan sido delegados al Gobierno de la Nación.
Concordancias: arts. 5, 31, 121, 122 y 123 CN.
Este artículo tiene su o rigen en la Constitución provincial de
1873. Sus puntos más importantes son:
La provincia de Buenos A ires es parte integr ante de la Re-
pública Argentina constituida bajo la forma representativa, repu-
blicana y federal.
En la primera par te de este artículo los cons tituyentes de
la época manifesta ron la legitimidad de la Co nstitución Nacional
como ley fundamental e n todo el territorio arge ntino, incluido el
comprendido por la p rovincia de Buenos Aires .
Esta situación, tan propia de la normalidad actual, signicó
un antes y un después en la época, al quebrar y nalizar con mu-
CONSTITUCIÓN DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
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chos años de diferenci as y enfrentamientos ent re los pobladores
de Buenos Aires y el resto del país, logrando la unicación en un
solo Estado de toda la Nació n.
A mediados del siglo XI X, Justo José de Urquiza, ca udillo
de Entre Ríos, logró vence r a Juan Manuel de Rosas, go bernador
y hombre fuerte de Bue nos Aires. El gobern ador Rosas, referente
del federalismo y qui en hasta ese momento deten taba la repre-
sentación de las provincias a nivel internacional, argumentaba que
éstas debían orga nizarse previo a la sanc ión de una Constitución.
Sin embargo, tras vence r en la Batalla de Caseros , Urquiza impul-
só la organización nacional, convirtiéndose en el primer presiden-
te constitucional de la Re pública Argentina. El c audillo entrerrian o
rmó con la mayoría de las provincias el Acuerdo de San Nicolás,
que lo nombraba Dire ctor Provisorio y convocaba a un Con greso
General Constituyente, hecho que fue rechazado por quienes ha-
bitaban Buenos Ai res, a tal punto que formaron u n estado propio,
que duró casi 10 años.
El restaurador de las l eyes, como bien fue nomb rado Rosas
por el pueblo de la provinc ia de Buenos Aires, hab ía interpretado
correctamente las necesidades de aquel momento, que indicaban
que aún no era tiempo de ll evar adelante la redacción de u n texto
de constitucional nacional.
Buenos Aires plasmaba su idea de nación en la Constitu-
ción provincial de 1854, la que en el ar tículo 1 indicaba:
“Buenos Aires es un Estado con el libre ejercicio de su so-
beranía interior y exte rior, mientras no la delegu e expresamente en
un Gobierno federal”.
Podemos apreciar cómo los constituyentes expresaban
férreamente sus convic ciones respecto del poder de soberaní a en
manos del Estado de la provincia de Buenos Aires, al legitimarlo
como la autoridad má xima de ese territorio, tanto en a quello que
competía a asuntos internos como a externos.
A partir de ese mom ento, el país quedó dividido en dos, por
un lado, se encontraba el E stado de Buenos Aires , mientras que,
por el otro, estaba la Confe deración, compuesta por el resto de la s
provincias con capital en Paraná.
Sin embargo, el 11 de noviembre de 1859, el Estado de Bue-
nos Aires y la Confe deración rmaron el Pacto de San J osé de Flo-
SECCIÓN PRIMERA / DECLARACIONES, DERECHOS Y GARANTÍAS 35
res,en el que Buenos Aires se decla ró parte integrante de la Con-
federación Arge ntina a partir de la jura solemne de la Con stitución.
Esto concluye el 17 de septiembre de 1861 con la batalla de Pavón,
mediante la cual queda di suelta la Confederac ión, y Buenos Aires
toma un rol hegemónico en los destinos del Estado argentino.
Acerca de la forma de gobi erno de la Nación Arge ntina, la
misma es represent ativa, republicana y fede ral. Cuando se dice
que es representativa se hace alusi ón a que es el pueblo el que
se gobierna a sí mismo, au nque ante la imposibilidad de p oder
hacerlo de una forma directa, debe recurrir a la representación de
algunos elegidos p or sus virtudes pa ra ello.
Repblica es un término del latín que signica res pblica,
es decir, “cosa pública”, de todos y para todos. Esta es u na forma
de organización del E stado que implica que la soberanía reside e n
el mismísimo pueblo, e l que debe y puede expresar su voluntad en
libertad a través del s ufragio. Este sistema está vi nculado al prin-
cipio de igualdad y al co ncepto de soberanía popu lar entendido
como la suma de voluntades de los hombres libres.
Esta forma de Estado se co ntrapone a la monarquí a, estilo
de gobierno en el que e l poder supremo, autorida d máxima y, en
muchos casos, abso luta de un Estado, lo ejerce el Rey. Esta cues-
tión nos permite vislumbra r la decisión maniesta, por parte de los
constituyentes provincia les, de no pertenecer a la corona esp año-
la, tal como se había expr esado en la Asamble a del año XIII.
Federal proviene de l a palabra latina foedus-e ris que sig-
nica pacto o alianza. Es decir, reere a la suma de Estados que
conservan la autono mía e independencia pa ra sí, al tiempo que
ceden ciertas competencias a un Estado nacional. Las provincias
reservan para s í la sanción de una consti tución propia, la orga ni-
zación del poder e statal (legislativo, eje cutivo y judicial), recaudan
determinados impues tos, garantizan la educ ación, salud y seguri -
dad de sus habitantes, e ntre otros.
En síntesis, podemos concluir que esta forma se distingue
notoriamente respecto del estado unitario, cerrando denitiva-
mente la etapa de guerra s civiles entre federales, par tidarios de las
autonomías provinciale s, y unitarios, par tidarios del pode r central
de Buenos Aires.

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