Declaración de Manhattan. Cristianos de Estados Unidos

Un llamamiento a que los cristianos defiendan sus ideas como ciudadanos

Juan Meseguer Velasco

Fecha: 3 Diciembre 2009

Ante los intentos de intimidación de algunos grupos, 152 líderes religiosos de tres confesiones cristianas de EE.UU. (ortodoxos, católicos y evangélicos) han firmado la Declaración de Manhattan. Se trata de un llamamiento a los cristianos para que no abdiquen de sus convicciones en los debates públicos sobre la vida, el matrimonio, la libertad religiosa y la objeción de conciencia.

El origen del manifiesto se encuentra en la polémica que ha suscitado la reforma sanitaria de Barack Obama, donde la financiación del aborto se ha convertido en un tema conflictivo (cfr. Aceprensa, 9-11-2009).

La Declaración denuncia el uso de medidas antidiscriminación para imponer los criterios del Estado a las organizaciones religiosas asistenciales

La Conferencia episcopal estadounidense hizo campaña a favor de la enmienda impulsada por el congresista demócrata Robert Stupak, que excluía la financiación federal al aborto en el seguro público y en los seguros privados subsidiados con dinero público.

La enmienda salió adelante en la Cámara de Representantes por una mayoría de 240 contra 194. Pese al amplio apoyo que recibió en las filas de los dos partidos (con 176 republicanos y 64 demócratas a favor), algunos analistas calificaron de injerencia la intervención de los obispos.

En un blog del Washington Post (17-11-2009), la escritora Susan Jacoby escribe: “La Iglesia tiene derecho a promover sus creencias y a utilizar a una minoría de legisladores para bloquear la voluntad de la mayoría. Y aquellos de nosotros que discrepamos, tenemos el derecho y el deber de plantar cara al chantaje religioso que se quiere hacer a un gobierno laico”.

Otros muchos analistas –sin ir más lejos, dentro del blog citado– proclaman el derecho de los obispos a intervenir en la vida pública, del mismo modo que lo hacen los demás ciudadanos del país. Galen Carey da un paso más y afirma que “ante las presiones de los lobbistas pagados por ricos y poderosos grupos de interés” era necesaria una voz “que defendiera a los inmigrantes, a los pobres, a los enfermos, a los ancianos y a los no nacidos en el debate sobre la reforma sanitaria”.

Verdades innegociables

En este contexto, varios obispos católicos de Estados Unidos no...

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