Decálogos de la ética profesional

Autor:Armando S. Andruet
Cargo del Autor:Doctor en Derecho y Profesor Titular de Filosofía del Derecho , Universidad Católica de Córdoba Alveroni Ediciones, 2001
RESUMEN

San Ivo. Couture, E.. Martínez Val, J. M.. Torres Bas, E..Ossorio, A.. Silgueira, H. J..Barbosa, R.. Martínez Val, J. M.. San Alfonso María De Ligorio.Carrara, F.. Granda Da Silva Martins, I.. Vigo, R..

 
ÍNDICE
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Nos ha parecido de suficiente interés el agregar el presente capítulo de decálogos, toda vez que su lectura en síntesis refleja una determinada conceptualización no sólo del hombre que ejerce la abogacía, sino también de cómo se relaciona con su prójimo y, en definitiva, cómo se abre a lo trascendente358.

San Ivo
  1. Ningún abogado 359aceptará la defensa de casos injustos, porque son perniciosos a la conciencia y al decoro.

  2. El abogado no debe cargar al cliente con gastos exagerados.

  3. Ningún abogado debe defender causas valiéndose de medios ilícitos o injustos.

  4. Debe tratar justamente los casos de todos los clientes, como si fueran propios.

  5. No debe ahorrar trabajo ni tiempo para obtener el triunfo del caso que le ha sido encomendado.

  6. Ningún abogado debe aceptar más querellas de las que su tiempo disponible le permita.

  7. El abogado debe amar a la justicia y la honradez, tanto como a las propias niñas de sus ojos.

  8. La demora y la negligencia de un abogado causa, a menudo perjuicio al cliente, y cuando esto acontece el abogado debe indemnizar al cliente.

  9. Si un abogado pierde un caso debido a su negligencia, debe recompensar debidamente al cliente perjudicado.

  1. Para hacer una buena defensa el abogado debe ser verídico, sincero y lógico.

  2. Un abogado debe pedir ayuda a Dios en sus defensas, pues Dios es el primer protector de la justicia.

  3. Los principales requisitos de un abogado son: sabiduría, estudio, diligencia, verdad, fidelidad y sentido de justicia.

Couture, E
  1. Estudia.360 El Derecho se transforma constantemente. Si no sigues sus pasos, serás cada día un poco menos abogado.

  2. Piensa. El Derecho se aprende estudiando pero se ejerce pensando.

  3. Trabaja. La abogacía es una ardua fatiga puesta al servicio de la justicia.

  4. Lucha. Tu deber es luchar por el Derecho; pero el día que encuentres en conflicto el Derecho con la justicia, lucha por la justicia.

  5. Sé leal. Leal para con tu cliente, al que no debes abandonar hasta que comprendas que es indigno de ti. Leal para con el adversario, aun cuando él sea desleal contigo. Leal para con el juez, que ignora los hechos y debe confiar en lo que tú le dices, y que, en cuanto al Derecho, alguna que otra vez, debe confiar en el que tú le invocas.

  6. Tolera. Tolera la verdad ajena en la misma medida en que quieres que sea tolerada la tuya.

  7. Ten paciencia. El tiempo se venga de las cosas que se hacen sin su colaboración.

  8. Ten fe. Ten fe en el Derecho, como el mejor instrumento para la convivencia humana; en la justicia, como destino normal del Derecho; en la paz, como sustitutivo bondadoso de la justicia; y sobre todo, ten fe en la libertad, sin la cual no hay Derecho, ni justicia, ni paz.

  9. Olvida. La abogacía es una lucha de pasiones. Si en cada batalla fueras cargando tu alma de rencor, llegará un día en que la vida será imposible para ti. Concluido el combate, olvida tan pronto tu victoria como tu derrota.

  1. Ama a tu profesión. Trata de considerar a la abogacía de tal manera que el día en que tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres un honor para ti proponerle que se haga abogado.

Martínez Val, J M
  1. Dignidad.361 La primera obligación del profesional titulado es sentirse portador de la dignidad colectiva de su profesión, mediante una conducta irreprochable en ella, guiado por la conciencia recta y responsable.

  2. Verdad. Como titulado con formación intelectual está ante todo al servicio de la verdad, mediante su estudio, investigación, y su aplicación a la vida.

  3. Servicio. Te debes a tu cliente, o a quien emplea tu trabajo, con dedicación y decisiones adecuadas al encargo o empleo, pero sin comprometer la libertad de tus criterios, como corresponde a la esencia de tu profesión.

  4. Sociedad. No olvides que como profesional desempeñas siempre una función social. No hagas nunca dictámenes, proyectos ni decisiones que puedan resultar antisociales.

  5. Compañerismo. Mantén relaciones de respeto, afecto, solidaridad y colaboración con tus compañeros de profesión, y de acatamiento y disciplina con los órganos representativos de tu Colegio profesional.

  6. Lealtad. En el trabajo se siempre leal, ofreciendo cuanto sabes y puedes, aceptando críticamente las aportaciones de los demás y respetando y aceptando las decisiones del grupo y de los jefes responsables de asumirlas en definitiva.

  7. Respeto a los demás profesionales. En las relaciones o colaboraciones interprofesionales respeta los principios, metodologías y decisiones que tienen, como propias y específicas, las demás profesiones, aunque debes conservar en todo caso la libertad de interpretación y aplicación desde tus propios fines y objetivos.

  8. Secreto profesional. Mantén siempre, desde la normativa y tradiciones de tu profesión, y conforme a la ley, el sagrado derecho/deber del secreto profesional, con sólo las excepciones, muy limitadas, que se justifiquen moral o legalmente.

  9. Remuneración. Cuando haya normas legal o colegialmente establecidas atente rigurosa y escrupulosamente a ellas. En caso de discrepancias procura el arbitraje o regulación colegial, que cuida en general de la dignidad y la responsabilidad que las profesiones tituladas merecen.

  1. Colegialismo. Mira en el Colegio lo que realmente es: un ámbito de convivencia entre compañeros, un órgano de representación y defensa de legítimos intereses profesionales y una garantía de defensa de la sociedad, por medio de la exigencia y el compromiso de una prestación profesional competente, eficaz, digna y responsable.

Torres Bas, E
  1. No aceptes nombramientos de defensas sin tener plena conciencia o seguridad de que, por tus conocimientos y diligencias, la situación del imputado o los intereses confiados a tu custodia estarán perfectamente garantidos362.

  2. No te hagas cargo de una defensa cuando con anterioridad ha intervenido un colega, sin poner a éste en conocimiento de ello, a fin de subsanar cualquier inconveniente que se oponga...

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