El debate laboral: qué camino tomar tras la reforma de Brasil

 
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Argumento de un lado de la vereda: la legislación laboral y el costo de contratar y desvincular trabajadores son aspectos que no pueden dejar de flexibilizarse si se quiere atraer inversiones y procurar la creación de empleo productivo. Argumento del otro lado: en tal cuestión se exagera y el país debería concentrarse mucho más en otros aspectos, como la infraestructura, el sistema educativo y la macroeconomía en general.

Visión de unos: en descentralizar todo lo posible las negociaciones está una de las claves de lo que se necesita para que las condiciones de trabajo en las empresas se adapten a las tareas laborales presentes y a las que vendrán. Visión de otros: en la negociación centralizada radica la posibilidad de que gane fuerza la parte más débil de la relación, un objetivo de equilibrio que, además, debe estar garantizado por la legislación general del mundo del trabajo.

La reforma laboral aprobada en Brasil en julio pasado, que entre otros puntos aporta flexibilidad para contratar y desvincular trabajadores, reavivó el debate local, sobre todo por la cercanía y por el impacto que las regulaciones tendrían en las decisiones de las empresas a la hora de hacer negocios. Casi no hay día en que no resuene alguna declaración sobre el tema (en algunos casos, declaraciones contaminadas por prácticas de tiempos preelectorales).

"Viendo la reforma laboral brasileña, la Argentina puede 1) imitarla, 2) salirse del Mercosur, 3) resignarse a perder millones de empleos a cota de Brasil", provocó días atrás en Twitter Marcos Galperin, CEO de Mercado Libre. Lo de Brasil "es un retroceso importantísimo, porque destruye el 100% de la legislación laboral", lamentó por su parte el sindicalista Héctor Daer, uno de los líderes de la CGT, apenas aprobada la normativa del país vecino.

Desde el Gobierno se optó por mostrar cautela: el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, es parte de un coro de voces de funcionarios que afirman que la Argentina no es Brasil y que no se copiará el modelo. Sí se insiste en que seguirá la estrategia de acuerdos sectoriales, un conjunto de pautas consensuadas por actividad con las empresas y los sindicatos.

Hay tres grandes cuestiones que entran en juego a la hora de poner las cartas sobre la mesa: las reglas fijadas por la normativa del trabajo general; cómo y en qué niveles negocian las partes del vínculo y cuál es el costo del sistema (contrataciones, despidos, juicios, etcétera).

Más allá de esos aspectos, hay un tema íntimamente ligado a la competitividad de los países, que hoy también está en discusión. "Algo que ponen en la balanza las empresas [que evalúan inversiones] es la capacitación de las personas, y por eso tiene que haber reforma educativa; ahí la Argentina ha perdido espacio en los últimos 30 años", advierte el abogado Carlos Dodds, director del grupo de práctica de derecho laboral del estudio Baker & McKenzie.

Entre las nuevas disposiciones de la legislación brasileña que despierta alertas entre empresarios y economistas están el hecho de que los acuerdos privados o de empresas primarán sobre los convenios generales por actividad; la ampliación de la posibilidad de tercerizar; la facultad para las compañías de contratar trabajadores en forma intermitente (pagando por día o por hora), y la flexibilización en las normas de despido.

Algunos cambios, dice Dodds, no diferencian tanto las situaciones de ambos países: por caso, afirma que de este lado es posible acordar, según el caso, jornadas de 12 horas diarias (en Brasil se estableció ese tope, con descansos de 36 horas).

En materia de negociaciones entre empleadores y representantes de los trabajadores, la Argentina, Brasil y Uruguay eran considerados hasta ahora los tres países con mayor tendencia a que las condiciones fueran fijadas para cada actividad en general, es decir, en forma centralizada.

"En cambio, en gran parte de los países de América latina hay sindicatos por empresa y domina la negociación por empresa, al menos en el sector privado. Y en lugares como Chile y Colombia se habilita la negociación con grupos de trabajadores no sindicalizados", apunta Luis Campos, coordinador del Observatorio de Derecho Social de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA). Según su visión, "ese tipo de estructura para la negociación...

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