La Justicia debate cuál debe ser el perfil del juez del siglo XXI

 
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La sacaron de su casa a la madrugada y a los tiros. Su delito: había escondido perseguidos políticos durante la última dictadura militar. La llevaron a la cárcel de Devoto, donde estuvo nueve meses sin imputación, proceso ni juicio. Salió del penal, sin explicaciones, de un día para el otro, a los 36 años y con un preinfarto.En julio de 2007, Carmen Argibay, jueza de la Corte Suprema desde 2004, tuvo la oportunidad de vengarse. Sin embargo eligió lo que ella consideraba era más importante y la vocación de su vida: hacer justicia. Sorpresivamente, votó en disidencia en un fallo que eliminó el indulto que Carlos Menem había otorgado en 1990 al ex comandante de Institutos Militares general Santiago Omar Riveros. Argibay, que falleció en mayo de este año, consideró entonces que el caso del militar –que tenía una sentencia a su favor de la anterior Corte Suprema– era "cosa juzgada".Argibay ya había expuesto sus pensamientos en las audiencias previas para su nominación, cuando replicó a algunos sectores sociales que le cuestionaban su ateísmo militante: "Creo que decir de frente lo que uno es o piensa revela honestidad, que es el primer paso para la ecuanimidad. Mis creencias no deben interferir en las decisiones judiciales que tome".El apellido la jueza surgió como figura ejemplar en varias oportunidades durante el encuentro organizado por el Foro de Estudios Sobre la Administración de Justicia (Fores) organizado en la UCA la semana última. El debate se propuso una desafiante tarea institucional: cincelar el perfil de juez del siglo XXI.La lista de cualidades que los participantes del encuentro elaboraron fue larga, pero podría resumirse de la siguiente manera: el magistrado no deberá ser sólo un lector de la ley (como los positivistas decimonónicos), pero tampoco un hombre de derecho arbitrario, que subrogue funciones de gobierno o que tenga una interpretación ideológica de la Constitución.El juez deberá tener idoneidad técnico-jurídica, pero con una capacitación permanente, actualizada y amplificada a un marco político, social y cultural que le sirva para entender el impacto de sus sentencias. Éstas deberán ser sencillas y transparentes para que la sociedad pueda ejercer su derecho democrático de control."Un juez tiene que ser un caballero y si sabe de derecho, mejor". El dicho inglés valió de marco para reclamar integridad moral, ética y honestidad, valores que –según los expertos– pueden restituir la confianza en la Justicia. Pero sumaron al perfil del...

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