Un cúmulo de contradicciones y distorsiones en el relato K

 
EXTRACTO GRATUITO

Con un muy estudiado discurso, el gobierno kirchnerista intenta salir de la marea de distorsiones en la cual navega su modelo económico. Con la eliminación de los subsidios buscará evitar el naufragio, aunque no podrá impedir que, a cada rato, emerjan las contradicciones en su propio relato. Claro que a muy pocos en la Casa Rosada les importará eso: el pueblo ya votó y, al mejor estilo de Carlos Menem, habría llegado la hora de hacer los ajustes de los que no convenía hablar en la campaña electoral.¿Quién se puede oponer a que quienes viven en lujosas residencias de barrios acomodados dejen de tener tarifas de servicios públicos subsidiadas por el Estado? Nadie, sin duda. Pero el primer problema es que el recorte no recaerá sólo en esos sectores. Y el segundo es que el Gobierno no parece en condiciones de explicar por qué estuvo beneficiando a los residentes en Puerto Madero o Barrio Parque durante tantos años, aunque ahora pretenda exhibir su medida como un castigo ejemplarizador contra personas que se enriquecían a costa del Estado.Resulta también difícil que el kirchnerismo pueda explicar por qué desde 2005 se subsidió a bingos y casinos, entre otras empresas, al tiempo que se les negó a muchos jubilados el ajuste de sus haberes, impuesto incluso mediante sentencias de la Justicia. O por qué razón benefició a residentes de barrios y countries suntuosos con tarifas baratas mientras el precio de la garrafa de gas que pagaban los sectores más empobrecidos de la población no paraba de subir. Tardó bastante el Gobierno en descubrir las distorsiones que él mismo creó.Sería ilógico, sin embargo, no calificar las...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA