El cumpleaños de 'el Adolfo' y los recorridos del retador

 
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SAN LUIS (De un enviado especial).- Representan dos modelos enfrentados, pero bastante parecidos. Al menos en la forma de hacer campaña, tanto Claudio Poggi (Avanzar y Cambiemos) como (Frente de Unidad Justicialista San Luis) apuestan al contacto directo con la gente y a la mística de sus carismas para captar votos.

No obstante, hay diferencias. Mientras Rodríguez Saá juega sus fichas al apoyo visceral que genera el peronismo entre sus simpatizantes, Poggi apela a acaparar el voto opositor y a convencer el electorado independiente, al que busca entusiasmar con la idea de que el cambio es posible.

Es martes al mediodía y en la caminata lo acompañan Gabriela González Riollo, la joven (tiene 32 años) secretaria privada de Gabriela Michetti con quien comparte la lista de senadores, y la segunda postulante a diputada nacional, Ingrid Bulmencweig. En cada encuentro hay una constante: el pedido para que regrese al gobierno de la provincia. A todos les responde arengándolos a votar en las primarias. "No hay 22 (de octubre) sin 13 (de agosto)", es el latiguillo.

-"¡¿No me diga que va a volver?!", le pregunta una mujer que le sale al paso.

-"Sí", asegura un Poggi sonriente. La mujer se persigna mientras pide con miedo al equipo del candidato que no la enfoquen con cámaras. Cuando Poggi emprende el regreso, el clima ya no es el mismo. El reloj supera la 1 de la tarde y la actividad cae en picada. La siesta se impone.

Cumpleaños de campaña

Lo de "el Adolfo", como le dice casi todo el mundo en esta provincia, es casi una experiencia religiosa. Ni bien baja del auto, la gente se abalanza para besarlo, abrazarlo, sacarse fotos y, sobre todo, acercarle notas con sus pedidos. El candidato las agarra y las pasa a sus colaboradores. Una vez en el escenario, les dirá a los presentes que solucionará aquellos reclamos que estén a su alcance, pero que se queden tranquilos que leerá y contestará todas y cada una de las cartas.

El acto es a las 4 de la tarde en el barrio José Hernández, a escasos dos kilómetros del centro de esta ciudad. A pesar de la época del año, el calor aprieta cuando el candidato camina a duras penas entre varias decenas de personas sin abandonar nunca esa sonrisa de comercial de dentífrico que ya es una de sus marcas registradas.

El lugar elegido para la "mateada con tortas fritas" es un barrio de monoblocks de tres plantas y paredes cariadas que en algún momento fue un moderno plan de viviendas provincial. La espera de "El Adolfo" la...

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