Para Cuentos Borgeanos, lo primero es la amistad

 
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"Queremos ser como Muse, pero tocando en un boliche de Ramos." Ocurrentes, sonrientes y con muchas ganas de hablar, los integrantes de Cuentos Borgeanos se muestran como esas parejas que pasaron por algunas tormentas, se distanciaron un tiempo y volvieron mejor que antes, mejor que nunca. "Nosotros siempre nos comimos el rollo lindo de que nos mueve la amistad y la separación tuvo que ver con eso", relata Abril Sosa, rodeado de sus compañeros de banda, de sus amigos.El ex baterista de Catupecu Machu cortó abruptamente el inicio de su trayectoria solista para retomar la senda grupal y mucho tuvo que ver su álbum El piloto ciego con esta reunión. "Estuvimos tres años sin vernos ni hablarnos -agrega- porque tras la separación quedamos distanciados y enojados sin saber bien por qué. Un día les mandé un mail a los chicos para que nos juntáramos y vinieron todos, menos Agustín [Rocino, hoy bajista de Catupecu Machu]. Ahí pusimos las cosas en claro y de una manera implícita nos perdonamos. Tiempo después los invité a tocar a un show en Niceto que hice con El piloto ... y pasó algo interesante con la gente y entre nosotros. Después nos tomamos una cerveza, quedamos en grabar un par de temas para regalárselos a los fans y la vuelta se cayó de madura."-Las bandas son como las parejas, ¿no?Abril Sosa: -Son peores.Diego López: -Para nosotros, lo principal fue sanar la amistad. Eso es lo que buscamos en el primer encuentro y que derivó, inevitablemente, en el regreso de Cuentos Borgeanos.-En diez años de actividad pasaron por dos compañías discográficas que ya no...

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