Crónica de un papelón anunciado

Nadie debería sorprenderse por el papelón derivado del intento de apropiamiento del por parte del gobierno nacional. Los desmanes producidos en el interior y en las inmediaciones de la Casa Rosada reflejaron la misma falta de planificación que han venido revelando las autoridades nacionales tanto en materia económica como sanitaria, junto a un voluntarismo que solo desnuda vocación por la demagogia.El Gobierno vio en el dolor nacional por la muerte de Maradona la posibilidad de un baño de popularidad frente a las frías estadísticas que, desde el pico de imagen positiva de abril, no han hecho más que mostrar al presidente Alberto Fernández en franca caída.Todo lo que vino después fue previsible. Un simple cálculo sobre la cantidad de asistentes que se esperaban para la despedida del máximo ídolo del fútbol argentino y el tiempo disponible para que toda esa gente ingresara a la Casa de Gobierno era concluyente: iba a resultar imposible que todos los fanáticos pudiesen acercarse al salón donde se desarrollaba el velatorio y los incidentes estaban a la vuelta de la esquina. Ni la Casa Rosada era el lugar adecuado ni las diez horas previstas alcanzarían para el homenaje popular que soñó el Presidente.Si el propio Gobierno estimaba que la concurrencia al homenaje congregaría a aproximadamente un millón de personas, hubiera sido necesario que pasaran por la capilla ardiente 100.000 personas por hora; esto es, 1667 por minuto o 28 por segundo. Imposible desde donde se lo analizara.Cuando sobrevinieron los incidentes por los previsibles intentos de algunos grupos por trasponer las vallas y los controles policiales, y cuando una parte de ellos se adueñó hasta del Patio de las Palmeras de la Casa Rosada, al tiempo que arreciaban los entre barrabravas y efectivos policiales en la zona de la avenida 9 de Julio, los voceros del Gobierno no tuvieron mejor idea que por negarse a extender el horario del velatorio y al gobierno de Horacio Rodríguez Larreta por la represión policial. Solo les faltó decir que a Alberto Fernández le cortaron las piernas.El ministro del Interior, les exigió al jefe de gobierno porteño y a su vicejefe, Diego Santilli, que frenaran "esta locura que lleva adelante la policía de la ciudad". Curiosamente, su tuit fue publicado en el mismo momento en que Cristina Kirchner se hallaba en el despacho del ministro. Llamativamente también, antes de que se manifestara el caos, cuando el peregrinaje de quienes buscaban despedirse de Maradona...

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