Con críticas al Gobierno, las CGT opositoras llaman a la unidad sindical

 
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MAR DEL PLATA.- El tradicional asado de enero -a veces, en la casa de veraneo del dirigente gastronómico Luis Barrionuevo en el barrio Alfar; los últimos en el hotel de su gremio, en Punta Mogotes- fue siempre una excusa para dar señales de poder en bermudas y en torno a una mesa muy bien servida y mejor regada.

Ayer, en cambio, los costillares fueron el corolario de algo más serio: un plenario en el que la mayoría de los sindicatos que integran denunció la pérdida de salarios ante la inflación, el reintegro de fondos a las obras sociales y exigió la eliminación del impuesto a las ganancias. Y sobre todo, en un enfático mensaje a sus pares más cercanos al oficialismo, llamó a la unidad sindical.

Barrionuevo, titular de la CGT Azul y Blanca, advirtió que los trabajadores "están esperando la unidad y que los dirigentes encuentren consenso". Y el camionero Hugo Moyano, que encabeza la otra central obrera, aclaró que estas fuerzas reunidas ayer en Mar del Plata no están peleadas con nadie. "Pero se insiste en la división del movimiento", dijo, sin señalar con nombre y apellido a quiénes se refería. "La unidad tiene que llegar lo más rápido posible", exclamó.

Primero la mesa chica en el salón Silvina del hotel Presidente Perón de la Uthgra y, luego, en el salón del segundo piso, ante más de 200 delegados y referentes de más de 30 gremios, la cúpula gremial planteó como "prioridad número uno" una CGT única. Para lo cual esperan que lleguen señales de la tercera representación de la organización, cercana al kirchnerismo y conducida por el metalúrgico Antonio Caló.

Un recorrido en el que, dejaron en claro, habrá que negociar y resignar algunas aspiraciones personales. Moyano aclaró que en el gremialismo "todo el mundo está dispuesto a dar un paso al costado, adelante, atrás o donde sea" en pos de la unidad. "Criteriosa y prudentemente vamos a elegir lo mejor que sea para lo que viene", insistió Barrionuevo, anfitrión y vocero principal del encuentro. Esa elección, aclaró, implicaría un único secretario general para una única CGT.

"No está en la idea nuestra hacer un tripartidismo [sic]", aclaró, para descartar una suerte de conducción compartida.

Moyano optó esta vez por un perfil más bajo. En el plenario revisó un documento elaborado en la edición anterior, una suerte de petitorio al Gobierno sobre cuestiones clave para los trabajadores: paritarias, inflación, impuesto a las ganancias y seguridad. "En todo estamos bastante peor", resumió. Y...

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