La crisis lechera

 
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La lucha de los tamberos con las industrias por el precio de la leche no es novedad, aunque por estos días ha adquirido una fuerza pocas veces vista. Se trata de obtener un pago por la leche fresca de 2 pesos por litro en lugar de 1,50, como perciben ahora, una diferencia importante que además deberá hacer frente a una inflación del orden del 25 por ciento anual.El escenario se ha vuelto más conflictivo y ríspido en tanto los tamberos presentan un frente desunido en el contexto de algunas entidades de franca adhesión con el sector oficial. Por otro lado, uno de los tamberos que participó de la protesta recibió, en la madrugada del viernes pasado, la visita de tres integrantes de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) en su establecimiento, que interpretó como otra forma más de intimidación.La leche es un producto altamente perecedero, que debe ser enfriado apenas emerge de las ubres de las vacas y transportado a baja temperatura hasta su entrega a las industrias. El tambo es en sí mismo una actividad capital intensiva, que no reconoce sábados, domingos ni feriados, y con importante valor agregado, que finaliza en el comercio interno y en la exportación.En su lucha por el precio, grupos de tamberos decidieron como forma de lograr su propósito el bloqueo del ingreso de la leche a unas 30 industrias en importantes cuencas lecheras, una decisión equivocada por cuanto, ante la imposibilidad de darle otro destino, el precioso alimento debió ser derramado en las cunetas de los caminos con las consecuencias ambientales y también las pérdidas económicas que son de imaginar. Quienes creyeron que podía ofrecerse a colegios y hospitales, o a la población en general, olvidaron que, según la prescripción legal existente, la leche que se consuma debe ser previamente pasteurizada, so pena de...

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