Crisis laboral: qué va a pasar en 2021 con el empleo en la Argentina

Llueve sobre mojado. La imagen podría aplicarse a lo que pasó y está pasando este año en la Argentina en materia laboral, claro que sin el significado de bendición que el hecho de la naturaleza podría tener para un cultivo que había recibido algo de agua y necesitaba más. Se trata, en el caso del mundo del empleo en nuestro país, de una crisis, la provocada por la pandemia y la cuarentena, que llegó en medio de una crisis, la de un mercado de trabajo que no genera un número significativo de puestos formales en el sector privado de la economía desde hace muchos años, y en el que persisten altos índices de informalidad y precariedad.El último dato de empleo asalariado registrado de la actividad privada muestra que en septiembre pasado los empleadores declararon ante el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) 5.775.712 empleados. Es una cifra casi igual a la de octubre de 2010, una década atrás. En febrero de este 2020, el mes previo a la llegada del coronavirus a la Argentina, los puestos declarados habían sido 6.023.797, es decir, 248.085 más que en septiembre. Si se mira toda la serie de datos publicada por el Ministerio de Trabajo, que se inicia en enero de 2009, el número nunca se despegó mucho de ese nivel: el más alto fue el de marzo de 2018, con 6.322.588 empleos.El sector formal de la economía fue, clara y previsiblemente, el menos afectado por los daños del fuerte freno sufrido por la actividad económica que, en términos interanuales y desestacionalizados, cayó 16,2% y 12,8% en el segundo y en el tercer trimestre, respectivamente, según el Indec. En el primero de esos períodos, caracterizado por la cuarentena más dura, hubo una caída de 1.695.000 puestos asalariados informales, 1.773.000 ocupaciones de cuentapropistas y 289.000 empleos bajo relación de dependencia formales, según un informe del instituto de estadística.A la par del estancamiento del empleo privado (y de incrementos de alrededor de 25% entre 2012 y este año del número tanto de asalariados estatales como de monotributistas), los problemas en la calidad del empleo son también una cuestión de larga data. En un escenario con debilidades, en el que más de la mitad de los trabajadores no tiene un empleo en el que se cumplan plenamente los derechos, las tablas tambalearon con fuerza, aun con las medidas de protección dispuestas por el Gobierno, como la prohibición de los despidos y las ayudas a empresas para el pago de sueldos. La realidad laboral caracterizada para tantas personas por la vulnerabilidad es causa y es efecto de los altos índices de pobreza del país.Un informe difundido por el Observatorio de la Deuda Social (ODSA) de la Universidad Católica Argentina, basado en los resultados de un relevamiento propio hecho en 5760 hogares entre julio y octubre últimos, muestra que quienes en 2019 tenían empleo pleno (asalariados registrados y cuentapropistas con continuidad en las tareas y con aportes jubilatorios), el 74,1% lo mantuvo este año, mientras que el 18,6% pasó a tener un empleo precario (dependientes sin aportes y trabajadores por cuenta propia sin aportes y/o sin continuidad), otro 1,3% está ahora en un subempleo inestable (personas ocupadas en tareas...

Para continuar leyendo

Solicita tu prueba