Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Sala I, 3 de Abril de 2019, expediente CNT 001753/2015/CA001

Fecha de Resolución 3 de Abril de 2019
EmisorCámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Sala I

Poder Judicial de la Nación CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO SALA I SENTENCIA DEFINITIVA NRO. 93428 CAUSA NRO 1753/2015 AUTOS: “CREVANI MARIA SOL C/ AIR SRL Y OTROS S/ DESPIDO”

JUZGADO NRO. 72 SALA I En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los 3 días del mes de Abril de 2.019, reunida la Sala Primera de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, para dictar sentencia en la causa del epígrafe, y de acuerdo al correspondiente sorteo, se procede a votar en el siguiente orden:

El D.C.P. dijo:

Los codemandados vencidos cuestionan: a) que se haya declarado válido el autodespido impuesto por C., b) las condenas por daño moral y psicológico, d) la sanción aplicada por imperio del art. 80 de la LCT y d) la condena solidaria de los gerentes de la empleadora.

Por su parte, la trabajadora cuestiona: a) la desestimación del reclamo patrimonial fundado en el art. 132 bis de la LCT; b) la falta de condena a las personas físicas de la dación impuesta por el art. 80 de la LCT y c) la omisión en que habría incurrido el juzgador al no ordenar expedir recibos de haberes conforme los alcances de la condena impuesta. Sin perjuicio de ello, el letrado de la accionante persigue la mejora de sus emolumentos profesionales y la fijación de los derivados por un incidente procesal.

El primero de los cuestionamientos empresarios es improcedente porque los apelantes aseveran, en lo sustancial, que no se encuentra acreditado que Greco haya maltratado a la accionante y lo cierto es que ésta no se consideró injuriada sólo por tal motivo sino, también, por no haberse accedido a su pedido de regularización laboral (ver intimación efectuada el 11/12/12, fs. 93 y decisión rupturista del 8 de enero de 2.013, fs. 96) y las personas que declaran en autos, que fueron dependientes de la empresa, corroboran la existencia de pagos clandestinos, lo que explica la condena impuesta por el juzgador (ver considerandos de fs. 279, punto 6) que, en este aspecto, llega prácticamente huérfana de crítica ante la alzada incumpliendo los recurrentes la manda del art. 116 de la LO ya que ni siquiera se impugna la manifestado por De Bernardo (fs. 183/5) sobre este tema y dado que ésta admitió haber efectuado pagos en negro –“se pagaba de dos maneras, una bajo cuenta sueldo, la otra era un plus por producción que yo pagaba según planilla”-.

No puede aseverarse tampoco que los declarantes fueran meros testigos de referencia: Z. afirmar haber aprendido su tarea específica –reparación de memorias ram- a tenor de las instrucciones dadas por C.; De Bernardo (fs. 183/5)

era encargada de recursos humanos y renunció recién en diciembre de 2.012 y, si bien es cierto que S. por su condición de...

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