Creer o no creer

"La Argentina va a transitarun fin de año en paz" (Del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.)Ser optimista es bueno. Ver el vaso medio lleno no se le da a cualquiera. Hay que ponerle entusiasmo, tener una marcada tendencia a creer que lo que se piensa va a ocurrir, subvalorar los aspectos negativos y vislumbrar lo mejor de cada situación. Así funcionan los muchachos de Cambiemos, salvo excepciones, como siempre las hay."La Argentina va a transitar un fin de año en paz", predijo el ministro de Hacienda, . Ojalá se le cumpla el vaticinio, ¿quién podría estar en contra: los gremios aeronáuticos que paran otra vez mañana, los "selfie-anarquistas" de mecha presta, los barrabravas-ahuyenta-policías en All Boys, los barra-inadaptados de ayer, D'Elía, los afiliadores truchos, los piqueteros, Tinelli yendo a trabajar en bici por culpa del G-20, la tía Mabel cuando se olvida un bolso en el súper y activa la Brigada de Explosivos?El riesgo de poner la vara del optimismo tan alta es que se llegue a confundir un Chaski Boom con un Exocet o a creer que el que canta en la casa de al lado es un barítono y no Bobby, el caniche del vecino.Pero si el exceso de optimismo es peligroso, el de pesimismo no le va en zaga. Especialmente, porque este último se exacerba cuando aquel viene de una frustración tras otra.Hagamos una pruebita: ¿por qué habría que...

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