El crédito aceleró su caída en octubre por la recesión y la suba de tasas de interés

 
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El crédito bancario, que había jugado un rol central en el despegue de la economía desde el final de 2016 y hasta marzo pasado, aceleró su caída en octubre, con lo que mostró su primera baja para el cierre de un mes en la comparación interanual. El fenómeno es consecuencia de una demanda cada vez más retraída por la merma en el nivel de actividad y, a la vez, ante una oferta de financiamiento cada vez más deteriorada en productos, plazos y tasas. Pero está en buena medida alentado por el programa que el Gobierno lanzó para terminar con la corrida cambiaria, que tiene al apretón monetario como componente central.Aun así, la baja no deja de llamar la atención por la profundidad que ha alcanzado: el stock total de crédito en pesos al sector privado, que representa el 73% del financiamiento total, se contrajo en casi $23.000 millones (de los 1,578 billones al 28 de septiembre a los 1,555 billones al 31 de octubre), con una caída del 1,4%, a la vez que el asignado en dólares retrocedió en casi US$300 millones. "Ambas involuciones dejan a la vista que las cancelaciones superaron por lejos a los nuevos otorgamientos. Algo que hacía muchos años no sucedía", describe el economista Andrés Méndez, de la consultora AMF."Para el crédito en pesos al sector privado el deterioro significó su primera caída real en la comparación año a año. El segmento más castigado fue el crédito a las empresas, que cayó incluso nominalmente, seguido del crédito al consumo y de los créditos de garantía real (hipotecas y prendas)", evaluó la consultora EconViews en un informe."Retrocedió luego de 31 meses en la medición interanual y tras tres meses de estancamiento. Los créditos ahora reflejan un retroceso intermensual empujados principalmente por las líneas comerciales; en particular los adelantos en cuenta corriente", detalló el economista Joaquín Berro Madero, que habitualmente sigue estas estadísticas para el Ieral (instituto de investigaciones de la Fundación Mediterránea)."Es un descenso nominal y real del stock de créditos al sector privado, mucho más marcado en los préstamos en pesos. Esto significa, ni más ni menos, que deudores tratan de 'salir', a menos que cuenten con préstamos pactados a tasa fija, y que potenciales tomadores de crédito procuran, dentro de lo posible, no endeudarse", insiste Méndez.La respuesta del sistema bancario fue contundente a los estímulos que recibió: los bancos fueron muy agresivos en captar nuevos depósitos a plazo fijo en pesos...

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