Sin crecer en las ventas, la Feria del Libro Infantil y Juvenil atrajo a un público masivo

 
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Por primera vez en 27 años, la Feria del Libro Infantil y Juvenil (FLIJ) se realizó en simultáneo en tres sedes. De nuevo en el CCK y en Tecnópolis, la Fundación El Libro sumó este año una sede en el pasaje Dardo Rocha de La Plata. Allí se midió el éxito de la FLIJ 2017. Tanto los organizadores como los expositores, el público y las autoridades locales celebraron la concurrencia, las ventas y el desarrollo de actividades culturales. Más de 150.000 personas pasaron por allí en tres semanas, con entrada gratuita y una programación que incluía talleres de ciencia y arte, y una exposición de 120 ilustradores.

Se puede decir que en La Plata todo fue ganancia. Desde Tecnópolis no se informaron cifras de asistencia porque fue imposible discriminar quiénes habían ido a la feria y quiénes a visitar el parque, que abrió en el primer día de las vacaciones de invierno.

En el CCK, si bien la mayoría de los expositores coincidió en arrojar un balance positivo, hubo quienes señalaron una caída en las ventas respecto de 2016. Los lectores pidieron descuentos y aprovecharon promociones, como el 30% de descuento para compras en efectivo o el mismo porcentaje con tarjetas del Banco Provincia.

"En la feria hay una diversidad que no se encuentra en ninguna librería, pero también es un paseo de vacaciones y no todos vienen a comprar", observaron en el stand del Fondo de Cultura Económica, donde se vendió muy bien el libro de Ana Pez. Mi hermano pequeño invisible se puede leer de dos modos: con y sin anteojos mágicos.

Oche Califa, director de la Fundación El Libro, dijo a LA NACION que la ubicación y las instalaciones del CCK eran inmejorables para el objetivo que la feria tiene: "Promover el libro como herramienta cultural".

Desde ese organismo, se intenta que los visitantes acudan a librerías y bibliotecas públicas durante el resto del año. La Fundación, desde el 11 hasta ayer, alquiló el espacio con el stand armado a los expositores y compartió gastos de mantenimiento con el CCK, que vio multiplicada la concurrencia. "Con el paso del tiempo, se fortalecieron los segmentos más débiles de la literatura infantil y juvenil (LIJ), como los libros para menores de 4 años, las novelas gráficas y la literatura juvenil", dijo Califa.

Padres, docentes, chicos y jóvenes recorrieron los pasillos de la feria, consultaron precios, se sacaron selfies libros en mano y asistieron a actividades. "Las firmas de autores siempre aumentan las ventas", confiaron las encargadas del...

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