Coronavirus: El voto gobierna los pasos de la pandemia

 
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La política está siendo sometida por el coronavirus a un nivel de estrés desconocido. En el corazón del poder, los funcionarios parecen desbordados. Se acentúan también, contra lo que prometería la intuición, las disputas de poder. Y afloran las tradicionales miserias del Estado. Desde los problemas de financiamiento hasta los negociados que anidan en la burocracia. La escena se configura, sin embargo, con un criterio inalterable: la búsqueda del voto. La persecución de ese deseo explica las conductas aun en esta dificilísima situación. La cuarentena se irá flexibilizando con cuentagotas.En principio, porque modera o, en todo caso, posterga una demanda que pondrá contra las cuerdas al sistema de salud. El miedo al costo político que haría pagar ese desborde paraliza a quienes deben decidir. Hay otro incentivo a mantener a la gente dentro de sus casas: las estadísticas argentinas, comparadas con las de otros países de la región, son mejores de lo que se esperaba para esta instancia de la crisis. Se podría pensar que ese éxito, siquiera provisorio, aconsejaría ir liberando las fuerzas productivas. Pero es al revés. El Gobierno mira los números sanitarios y bloquea más la puerta. Sobre todo por la escasez de reactivos, que impide multiplicar los tests e identificar con mayor precisión a la población en riesgo. Otra vez es un déficit sanitario el que obliga a paralizar la economía.Existe un factor más, bastante elemental, que hace que hoy los dirigentes se enamoren de la clausura. Organizar una mínima salida puede ser una catástrofe. Es la lección que dejó el riesgo al que fueron sometidos los jubilados, el viernes pasado, en la puerta de los bancos. El sueño de una comunidad organizada, que los peronistas heredaron de su fundador, resulta más fácil de alcanzar encerrando a todos. La consigna "de casa al trabajo y del trabajo a casa", que era una materialización de ese proyecto, se vuelve libertaria en una epidemia. Mejor, entonces, "de casa a ningún lado", que hoy es la expresión abreviada de aquella utopía.Las encuestas son una motivación adicional para que, en el dilema entre la cuarentena necesaria y la recesión posible, los que están al frente del Estado prefieran la cuarentena. Desde que se desató la crisis y dispuso el distanciamiento social, Alberto Fernández mejoró su imagen en 30 puntos. Un estudio de Federico Aurelio, de Aresco, sobre el área metropolitana, consigna que pasó de 53 a 86 puntos de imagen positiva. Aurelio apunta que...

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