Coronavirus. Cinco desafíos para el mundo del trabajo durante y después de la pandemia

Puestos de empleo y ocupaciones laborales por cuenta propia que están en riesgo o que ya no están (o que, al menos por un tiempo, no están). Ingresos igual a cero, en caída o con continuidad incierta. Esos son los efectos más inmediatos que, en el mundo del trabajo, causan la crisis del Covid-19 y el aislamiento social dispuesto por decreto para intentar frenar los contagios.El impacto en el mundo laboral es una fuente de desafíos para el durante y también para el después de la pandemia. Cómo preservar las relaciones laborales y cómo mantener ingresos en forma sostenida y suficiente para las familias, son los dos interrogantes que surgieron de manera más urgente y que llevaron a algunas respuestas desde el Estado y desde varios acuerdos firmados entre empleadores y sindicatos. A esos desafíos se suman otros, porque en una economía fragmentada y con una parte no menor de la población en estado de vulnerabilidad social, ya se advierte que esta situación dejará en la Argentina un agravamiento de la pobreza y de las desigualdades.No ajenas a la necesidad de un análisis de esas disparidades, entran en escena al menos dos cuestiones que interpelan a las políticas públicas y a las acciones de los actores económicos. Una de esas cuestiones es el teletrabajo, con sus avances y sus límites; otra es el debate sobre las posibles adaptaciones normativas para un mercado de trabajo que, a la vez que profundiza su crisis, está en una era de cambios que trascienden los hechos y los efectos de la coyuntura.El trabajo, en un terreno incierto y muy desigualPocos días después de iniciada la cuarentena obligatoria, se dispuso por decreto la prohibición de despidos laborales por 60 días. En su intento de resguardar relaciones laborales, la medida tiene un efecto parcial en un país con una economía fragmentada, y ahora con crecientes situaciones de fragilidad que alcanzan incluso a empresas formales, afectadas por el riesgo de no volver a la actividad.Poco más de un tercio de los asalariados está en la informalidad, según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec. Y si se considera a todos los ocupados (dependientes y cuentapropistas), la falta de registro alcanza a más de la mitad, según surge de un análisis de datos de la EPH, elaborado por la Cátedra Unesco del Instituto Torcuato Di Tella.Los efectos de la crisis, según coinciden varios economistas, son más graves para quienes se mueven en la informalidad y en el cuentapropismo en general, sobre todo si se trata de tareas que no se pueden hacer a distancia y que no están exceptuadas del aislamiento. No hay aún estadísticas, pero un indicador está en la cantidad de solicitudes y de personas aceptadas por el Estado para cobrar el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) de $10.000, una ayuda que se da de manera muy lenta: un mes y medio después de haberse anunciado el plan, el dinero había llegado a cuatro de cada diez beneficiarios, y el extenso cronograma de pagos marca que se tardará tres meses para llegar a todos.A ritmo mucho más veloz avanzan las necesidades de los hogares causadas por una etapa de emergencia en cuyo punto de partida había una economía en recesión. Las proyecciones sobre el nivel de actividad, lógicamente, fueron empeorando: según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que publica el Banco Central y del...

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