Un continente con voz y soluciones propias

Autor:María Valeria Rezende
RESUMEN

”Es una maravilla Latinoamérica. Tú no sabes”, dice Valeria (así le gusta que la llamen) mientras enciende uno de los pocos cigarros brasileños que le quedan. “Este vicio che, es casi como el que tengo por la enseñanza. (...)

 
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María Valeria Rezende: 1

Pablo Donadio, Pagina 12, 28.12.2009

”Es una maravilla Latinoamérica. Tú no sabes”, dice Valeria (así le gusta que la llamen) mientras enciende uno de los pocos cigarros brasileños que le quedan. “Este vicio che, es casi como el que tengo por la enseñanza. No los puedo dejar a ninguno de los dos”, afirma en perfecto portuñol no bien se hace un rato para la charla. No es la primera vez que la escritora y educadora popular del Nordeste brasileño llega al país: sus colaboraciones han sido claves para el proyecto local del Colectivo Ciudadanía, una iniciativa que involucra a organizaciones sociales, grupos y movimientos provinciales de Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Formosa, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Misiones, Salta, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán, que trabajan en articulación con ámbitos estatales para promover políticas públicas democráticas, con especial énfasis en cuestiones de género, tierra y distribución de la riqueza.

–¿Qué le ha enseñado la educación popular?

–Creo que me ha transformado en algo así como un experimento histórico de 67 años (risas). Este camino no sólo me ha permitido conocer los pueblos más diversos, se ha transformado para mí en un sendero de esperanza, porque como nos decía (Paulo) Freire, le enseñanza se apoya tanto en la importancia de las técnicas de formación como en los sueños. El acto educativo de aprender/enseñar lleva consigo una acción compartida. Por eso cuando me asaltan las dudas y los desánimos, tengo la certeza de que soy yo quien no ve la salida, y allí recurro a los compañeros. El aprendizaje y la creación no es un proceso individual del genio encerrado en su oficina produciendo un pensamiento iluminador para toda la humanidad. Es un resultado de un proceso colectivo. Ese poner en común es hacer de la sociedad humana, fuera de la cual no podemos vivir, un medio más vivible y no sencillamente sobrevivible.

–¿Cómo fue su relación con Paulo Freire?

–Conocí a Freire en Río de Janeiro en 1963, antes del golpe. Yo participaba en las movilizaciones estudiantiles, y él vino a dirigir el Plan Nacional de Alfabetización, en el que también participaban varios de mis amigos. Allí me sumé, pero cuando los militares abortaron el plan, Freire se exilió en Chile. En el ’69 viajé a hacer un curso con él por tres meses, cuando retomaba el desarrollo de su metodología en el Instituto de Reforma Agraria chilena, todavía bajo el gobierno de Frei. Pero la ola golpista también llegó allí, y entonces partió a Europa, por lo que nuestra relación siguió de manera informal, aunque en cada viaje que yo hacía trataba de encontrarlo. En los años ’70 y ’80 seguí trabajando en el...

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