Contaminación lumínica

Autor:Norma Haydeé Rozadas

Somos criaturas diurnas pero hemos adaptado nuestra vida a la luz artificial.

Tanto la contaminación lumínica como sus efectos recién ahora comienzan a plantearse y ser objeto de estudio. Si bien es necesaria cuando la luz natural desaparece, su mal uso puede traer consecuencias irreversibles.

La noche fue invadida de luz y rediseñada, planeada hacia fuera y hacia arriba directamente hacia el cielo, lo que provoca una contaminación lumínica muy importante. Lo correcto sería iluminar hacia abajo.

No solo afecta a los astrónomos para deleitarse en el cielo nocturno, sino que trae a la población un sin fin de trastornos.

Esta nuevas formas de orientar la luz artificial alteraron el ritmo de vida de los seres humanos y de los animales, quienes sufren alteraciones en sus migraciones, reproducción y en la alimentación.

El hombre vive bajo los efectos de la luz que se refleja y se refracta de rayos dispersos provenientes de las grandes ciudades y cada vez tiene más necesidad de luz artificial.

Ejemplos hay muchos: una flota de pescadores que utiliza lámparas de halogenuro metálico para atraer al calamar, brilla en la noche más que la ciudad de Río de Janeiro o Buenos Aires.

El hombre se adaptó a no ver la noche y reemplazarla por la bruma negra que emite la iluminación artificial. Como consecuencia se alarga el día y se acorta la noche provocando un cortocircuito en el cuerpo humano. Esto se traducirá en que a corto plazo la polución lumínica les cobrará una factura biológica a los humanos. Un estudio reciente resalta que hay una relación directa entre el incremento de los niveles de cáncer de mama en las mujeres y la brillantez nocturna de sus vecindarios. Quienes trabajan todo el día en oficinas, industrias, talleres, etc., quedan privados de la luz natural y como consecuencia su salud sufre perturbaciones como: fatigas, ardor en los ojos, dolores de cabeza, febrícula, disminución visual. También afecta en la disminución de la producción nocturna de melatonina por la glándula pineal; altera los ciclos del sueño-vigila, la temperatura corporal, funciones neuroendocrinas, y puede causar estrés.

En cuanto a la fauna la luz artificial es un imán que atrae criaturas. Las aves se encandilan, los días son largos y las noches cortas lo que produce una reproducción temprana. Las tortugas marinas prefieren las playas oscuras que son cada vez menos y no encuentran lugares para anidar, lo que provocó en Florida la pérdida de miles de crías. Los insectos se...

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