Construyendo puentes hacia el mundo

Se ha comprobado que el desarrollo y el progreso económico de un país están cada vez más formación y capacitación de sus recursos humanos, así como con su grado de integración al mundo. Como señalamos en reiteradas oportunidades en estas columnas, de cara al bicentenario de su independencia, la Argentina enfrenta el desafío de replantear sus programas educativos, adaptándolos al mundo del siglo XXI y a las exigencias de competitividad en un entorno de interconexión multicultural. Podría decirse que hoy acceder a la experiencia de vivir y estudiar en otro país es un objetivo de vital importancia para cualquier estudiante que quiera destacarse en lo suyo. De hecho, las cifras en el orden mundial son elocuentes: 4,3 millones de personas estudian en otros países, contra 2,1 millones en 2001.Es por ello que resulta casi imperioso promover programas de intercambio que enriquezcan la visión y la experiencia de nuestros estudiantes, docentes, científicos y profesionales en universidades, centros de investigación, instituciones públicas y privadas del exterior, o su contrapartidaLos beneficios de los programas de capacitación en el exterior trascienden lo meramente individual, pues son también una de las formas más efectivas de acortar la brecha entre países, siempre que se aprovechen los recursos humanos que regresan al país luego de perfeccionarse, abriéndoles las puertas, cosa que no siempre sucede.Entre los muchos efectos colaterales positivos de los programas de intercambio, hay que destacar también que, al permitir que nos conozcan mejor, se incrementan el turismo, el comercio y las inversiones extranjeras en el país.Asimismo, las redes de dirigentes nacidas a la luz de los intercambios, con experiencias similares, vivencias compartidas, valores y objetivos con una visión más amplia y multicultural del mundo, serán cada vez más relevantes en los años por venir, pues muchos de los problemas que hoy afectan al planeta, como los ambientales o los relacionados con el crimen organizado, sólo podrán ser resueltos desde perspectivas superadoras, como las regionales o transnacionales. Ya el ilustre Sarmiento, desde esta convicción, había revolucionado su época cuando trajo a nuestra tierra a maestros norteamericanos.También debemos recordar cuán importante resulta contar con estudiantes extranjeros en nuestras universidades. Muchos de ellos serán los líderes, dirigentes, empresarios y científicos del futuro en sus respectivos países, y los lazos que hayan forjado...

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