Consideraciones sobre temas ambientales en la integración CAN y MERCOSUR

Autor:Zamzem, María Ofelia
RESUMEN

La problemática abordada constituye una preocupación latente en los procesos de integración abiertos en América Latina, en particular a partir de la firma del Acuerdo Marco para la Creación de la Zona de Libre Comercio entre el MERCOSUR y la COMUNIDAD ANDINA que en su evolución comprendió la necesidad de incorporar nuevos temas, entre ellos los relativos a una integración física que trascienda -ju... (ver resumen completo)

 
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I. Introducción

El MERCOSUR y la COMUNIDAD ANDINA han* surgido a la luz como procesos de integración abiertos con una visión de proyección hacia el resto de América Latina, esta vocación permitió la celebración de diversos acuerdos de preferencias arancelarias bilaterales coincidentes con los ya celebrados por los países miembros de cada uno de estos bloques en el marco de la ALADI, que si bien atravesaron períodos críticos o de estancamiento, mantuvieron el anhelo de lograr un marco unificado para ambos bloques.

Puede citarse como antecedente de esta vocación común la reunión mantenida por sus representantes en Montevideo, en febrero de 1995, donde se pone de manifiesto la intención de crear una zona de libre comercio. Bajo estos parámetros se suceden, hasta 1997, una serie de reuniones y encuentros técnicos de escasa efectividad o de resultado parcial, como el Acuerdo de Complementación Económica para la creación de una Zona de Libre Comercio entre Bolivia y el MERCOSUR, suscripto en diciembre de 1996.

No fue hasta abril de 1998, cuando comenzaron a verse los frutos de esas negociaciones, cuando en Buenos Aires se firma el Acuerdo Marco para la Creación de la Zona de Libre Comercio entre el MERCOSUR y la COMUNIDAD ANDINA con el objeto de tender a una mayor conexión entre ellos y crear nuevos polos de crecimiento más allá de sus fronteras.

El Acuerdo Marco se comprometió a expandir y diversificar el intercambio comercial recíproco; a establecer el marco jurídico-institucional de cooperación e integración económica y física, promover el desarrollo y utilización de la infraestructura física con el establecimiento de corredores de integración; y a promover la complementación y cooperación entre ambas partes en el proceso de integración hemisférica y en los foros multilaterales.

Estos objetivos debían cumplirse en dos etapas, la primera negociaría un Acuerdo de Preferencias Arancelarias de aplicación casi inmediata, y la segunda propiciaría la celebración de un acuerdo de libre comercio que debía entrar en vigencia en enero de 2000.

A partir de esta instancia se celebraron varias Reuniones de Negociación, tendientes a perfeccionar el Acuerdo de Preferencias Arancelarias, en la Cuarta, que tuvo lugar en Lima durante el mes de septiembre de 1998, se resolvió: a) prorrogar las negociaciones hasta el 31 de marzo del siguiente año y b) extender la vigencia de los Acuerdos de Alcance Parcial celebrados en el marco de la ALADI.

La lenta marcha del proceso indujo a los países miembros de la CAN y el MERCOSUR a negociar unilateralmente acuerdos de preferencias arancelarias (de alcance parcial), como instancia previa al Acuerdo que permitiera la convergencia de intereses entre ambos bloques.

Durante 1999, Brasil negocia un Acuerdo de Preferencias con la CAN 1, mientras Argentina, Paraguay y Uruguay prorrogan los acuerdos bilaterales preexistentes. A mediados del siguiente año se suscribe el Acuerdo de Complementación Económica CAN – Argentina que entra en vigencia el primero de agosto de 2000. Un mes después se inician las negociaciones para establecer una zona de libre comercio entre la CAN y el MERCOSUR.

Otro hito de importancia en las relaciones CAN-MERCOSUR lo constituye el Comunicado de Brasilia, surgido al cierre de la I Cumbre Sudamericana, desarrollada en esa ciudad durante los días 31 de agosto y 1º de septiembre de 2000 2 en virtud del cual se aprueba el Plan de Acción para la Integración de la Infraestructura Regional en América del Sur (IIRSA), elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con el objeto de ampliar y modernizar la infraestructura física de América del Sur. De acuerdo con el Comunicado, su objetivo fue lograr que las fronteras sudamericanas dejaran de ser “un elemento de aislamiento y separación para tornarse en eslabón de unión para la circulación de bienes y personas, conformándose así un espacio privilegiado de cooperación”.

En el Comunicado se expresa que “América del Sur inicia el nuevo siglo fortalecida por la progresiva consolidación de sus instituciones democráticas, por el compromiso con los derechos humanos, la protección del medio ambiente – aplicando el concepto de desarrollo sostenible-, la superación de las injusticias sociales y el desarrollo de sus pueblos, por el crecimiento de sus economías y por la ampliación y profundización de su proceso de integración”.

Dos años después, en el mes de julio, el Consenso de Guayaquil sobre Integración, Seguridad e Infraestructura para el Desarrollo suscripto por los mandatarios sudamericanos en la II Cumbre Sudamericana, reitera la voluntad de los países firmantes de continuar impulsando acciones conjuntas de coordinación y cooperación tendientes a la conformación de un espacio común sudamericano.

Bajo esta perspectiva se reconoce la importancia estratégica de la IIRSA y la interrelación existente entre infraestructura y desarrollo, la que desde una visión estratégica sudamericana fundada en el principio de regionalismo abierto, queda condicionada al cumplimiento de cinco principios básicos 3:

·Perspectiva geo-económica,

·Sostenibilidad social,

·Eficiencia económica,

·Sustentabilidad ambiental y

·Desarrollo institucional.

En esa oportunidad se reitera la conveniencia de acelerar las negociaciones CAN-MERCOSUR con miras a fortalecer la capacidad negociadora de estos bloques.

El Consenso resaltó “la trascendencia de la cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible a celebrarse en Johannesburgo” y resolvió adoptar una Declaración común donde los presidentes manifestaron “su convencimiento de que la implementación plena de la Agenda 21, acordada en la Cumbre de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, realizada en Río de Janeiro en 1992, y el respeto a los Principios contenidos en la misma, resultan indispensables para promover un auténtico desarrollo sostenible”.

A mediados de octubre de 2002, merced a la reunión realizada en Lima, la Comunidad Andina y el MERCOSUR inician la última etapa tendiente a la conformación de un área de libre comercio, la misma concluye el 6 de diciembre de ese año con la suscripción del Acuerdo de Complementación Económica Nº 56 (ACE 56).

Pocos meses después, en agosto de 2003, se suscribe otro Acuerdo de Alcance Parcial de Complementación Económica, esta vez entre MERCOSUR y Perú, conocido como ACE 58; mientras continúan las negociaciones entre CAN y MERCOSUR, que logran en Montevideo, celebrar el Acuerdo de Complementación Económica para la conformación de una Zona de Libre Comercio, el mismo fue protocolizado en la ALADI al siguiente año (ACE 59).

En diciembre de 2004, tuvo lugar en Cuzco y Ayacucho, la III Cumbre Sudamericana, a la que asistieron los presidentes de los países de la COMUNIDAD ANDINA y el MERCOSUR, junto con los de Chile, Guyana y Surinam; de la misma surgió la Declaración de Cuzco sobre la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN) que pretende “desarrollar un espacio sudamericano integrado en lo político, social, económico, ambiental y de infraestructura” mediante acciones tendientes a profundizar la convergencia entre MERCOSUR, CAN y Chile,...

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