La conmovedora historia del apasionado hincha no vidente

 
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YOKOHAMA.- "Cuando River ganó la Libertadores, decidí venir, aunque fuera solo. Tenía que estar ahí, sentirlo. No había podido ir a ninguno de los partidos de la copa por no conseguir entradas, ni siquiera en sitios no oficiales. Me di cuenta que había algo máximo, viajar a Japón. Me compré el pasaje con mis ahorros y me vine solo". La frase podría ser de cualquiera de los 15.000 hinchas millonarios que llegaron aquí por el Mundial de Clubes , pero escucharla de la boca de Vicente Zuccala emociona.

Vicente tiene 26 años, vive en Garín y es no vidente. Jugador de los Murciélagos, dice que su pasión por River no tiene límites y lo demuestra. Es parte fundamental del último multitudinario banderazo, el respaldo de la pasión a horas del choque con la historia. Habla con total naturalidad. Él es uno más de esta multitud y pide que su historia no sea contada como algo diferente. "Lo lindo es que se demuestre que cuando uno quiere algo se puede hacer", le dice a LA NACION. Su foto haciendo escala en Qatar con la camiseta millonaria se viralizó y tocó en lo más profundo el sentimiento de miles de fanáticos. "Esa foto debe ser de la escala en Qatar, ahí estuve ocho horas sentado esperando. ¿Miedo? No, para nada. Estaba preocupado por si se me perdía el pasaporte o algún papel".

La aventura japonesa de Vicente comenzó en agosto, cuando sacó el ticket aéreo. "Todo el viaje me salió 35.000 pesos, es mucho para mí, pero lo lindo es que pude ahorrarlo para hacer lo que más quería", dice quien vive de una beca del Enard como jugador de fútbol para ciegos. La mitad del dinero ya lo tenía y en estos cuatro meses consiguió el resto. "Ahorré, cuidé mis gastos, no tuve que privarme de nada".

"Mi familia me dijo que estaba un poco loco, me preguntaban si no me daba miedo. Ellos estaban más asustados que yo. Un poco de miedo te da, pero es la pasión lo que te lleva a estar acá por tu club", explica e intenta transmitirles calma a mamá Ramona, papá Roberto, a su hermana María y a su novia Milagros: "Ella me bancó, sabía que era lo que me gustaba".

Todo empezó el viernes último cuando se tomó un vuelo de Buenos Aires a Roma. Allí lo esperaban unos tíos lejanos que no conocía y que lo alojaron una noche. Volvieron a llevarlo al aeropuerto y se fue a Qatar. "Tuve que hablar en italiano y en inglés, que son los idiomas que estudio, además de chino. Yo no puedo hacer gestos, debo explicar todo. Me ayudaron las azafatas, los asistentes de vuelo. Las ganas de estar acá...

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