La Conmebol quedó otra vez bajo la lupa por los arbitrajes

 
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Las desgracias de Huracán este año parecen interminables. De la más importante, grave en realidad, el accidente del micro que trasladaba al plantel al aeropuerto en Venezuela, hace tres meses, salió fortalecido. Su campaña en el Torneo Transición lo alejó de otro posible disgusto, el descenso, mientras restañan sus heridas el mediocampista Patricio Toranzo y el delantero Diego Mendoza, los que más sufrieron tras el vuelco en Caracas que calló todo festejo por la clasificación a la fase de grupos de la Copa Libertadores. Sin embargo, Huracán no es el único equipo argentino perjudicado en la actual competencia.

La de anteayer, en Medellín, será apenas otro hecho sin resolver en la historia del Globo con los arbitrajes. La derrota ante Atlético Nacional por 4-2 será otro capítulo despiadado de la Copa, uno más entre los que los árbitros juegan al límite de la torpeza.

A la expulsión del defensor Federico Mancinelli y un penal para los locales que fue menos que un roce de juego, el árbitro venezolano José Argote les sumó actitudes de peleador callejero pechando a Wanchope Ábila, por caso, o, como contaron el arquero Marcos Díaz y el técnico Eduardo Domínguez, tratando de "cagones" a los futbolistas argentinos. La actuación de Argote fue capaz hasta de poner en tela de juicio su nacionalidad, con un dato al menos frágil, en verdad: es nacido en Maracaibo, en la frontera con Colombia.

"Hay cosas que tienen que ver por lo menos con irregularidades que van más allá de lo deportivo. Anuló una jugada que se vio que no era offside y amonestó a Wanchope. En el final, se vio que el árbitro se reía", asegura Luis Sasso, vicepresidente de Huracán, mucho más sereno que anoche, cuando escribió en Twitter: "Ladrones, ladrones, ladrones. Chau Conmebol. Chau Twitter".

"Estaba muy enojado, podrido de que me insulten -continúa Sasso-; siempre pensé que las redes sociales servían para comunicar, pero son medios para insultar, amenazar. Fui pura calentura anoche. Ellos son muy buenos, pero la expulsión de Mancinelli les dio espacios". El dirigente destacó una actitud de los jugadores del Globo, antes de que sonara el pitazo final: "Ante semejante escándalo a ninguno se le fue la pierna, ni agredió, siguieron buscando y jugando. El árbitro los maltrató física y verbalmente. No me gustan estas cosas. Me resisto a creer en teorías conspirativas. Creo, sí, que hay intereses para que algunos equipos deban pasar sobre otros que no son tan importantes para los que...

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