El conflicto en Cataluña levanta más temperatura: imputan al presidente

BARCELONA.- Más leña al fuego en el conflicto de Cataluña: la justicia imputó ayer al presidente regional y líder separatista, Artur Mas, por el delito de desobediencia y lo citó a declarar dentro de dos semanas en un juicio que podría derivar en su destitución e inhabilitación para ejercer cargos públicos.

Los jueces del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña exigirán explicaciones a Mas y a dos de sus ministras por haber organizado en noviembre pasado una consulta popular sobre la independencia que había sido prohibida por la corte constitucional española.

La decisión enrareció aún más la relación entre Barcelona y Madrid apenas 48 horas después de las elecciones autonómicas en las que el secesionismo obtuvo una mayoría absoluta de bancas y declaró que se siente legitimado para iniciar la construcción de un nuevo Estado.

"Es un juicio político, una anomalía democrática", dijo Neus Munté, vocera de la Generalitat catalana. Oriol Junqueras, secretario general de Esquerra Republicana y ahora socio de Mas en el proyecto independentista, también alzó la voz: "Es una demostración más de que es inviable depender del Estado español".

En los hechos, la imputación judicial significa una presión adicional para Mas en momentos en que su continuidad en el gobierno se ve amenazada por cortocircuitos internos entre los partidos que impulsan la ruptura.

Mas (jefe del partido de centroderecha Convergència), Junqueras y varias agrupaciones cívicas presentaron en las elecciones del domingo la coalición Junts pel Sí, que obtuvo casi el 40% de los votos.

El frente antisistema Candidatura d'Unitat Popular (CUP) obtuvo otro 8%. Entre los dos tendrían la mayoría para formar un gobierno de perfil soberanista, pero la CUP -cuyo apoyo es imprescindible- vetó de manera terminante a Mas y exige que el próximo presidente de Cataluña sea otra persona.

En el gobierno español creen que la imputación judicial, con la amenaza de un fallo que lo saque del poder, será el empujón final para que Mas se rinda y salga de la primera línea.

Sería una gran derrota simbólica del separatismo resignar a su principal figura.

En cambio, los allegados al presidente miran el vaso medio lleno. Imaginan que la acusación de un tribunal estatal por organizar una votación alimentará el fastidio contra España y hasta podría revitalizar a Mas (que de hecho recibió ayer la "solidaridad" de la CUP).

"Ya lo veo entrando a los tribunales en medio de una manifestación de gente gritando por la...

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